Lorelizh Beye
Poeta que considera el portal su segunda casa
Me quedaré sentada al borde de esta orilla
buscando trepidante la pócima quimérica
de tu mirar radiante en la brisa arcangélica
naciéndome en hechizo de lunas amarillas.
Me quedaré en tu risa traviesa que se mece
en el rocío dulce de mis sedosas flores
siendo la mariposa de oníricos colores
en revuelo espejado que al céfiro estremece.
¡Pero no!, Si me quedo, El corazón cansado
estallará famélico en tardíos murmullos
que surgen arrogantes de tu equívoco orgullo
como un vuelco de mar tan brioso y tan salado.
Sera como clavar recóndito un cuchillo
en la aurora ya gélida recibiendo el zarpazo
Y arrancarle depronto pedazo por pedazo
su ágata de esplendor ,¡El porqué de su brillo!
Me iré de esos tus ojos donde duermen los astros,
me iré de tu boca de sonrisa oromiel,
de tu voz de sándalo, de la rosa en tu piel.
Ya se ha ido la aurora de mi alma anochecida
tus dátiles y nardos socavan mi honda herida
y prefiero irme ahora- Qué me llamen cobarde-
a morir lentamente como muere la tarde.
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