Luis Fernando Tejada
Poeta reconocido
Vinieron en la noche
a llorar por mí,
no sé cuántos y no saben
que los estoy viendo.
Me lloro, he de llorarme,
incluso todos han de hacerlo y
la noche debe llorar
como es debido.
¡Ay! todos afectados por el dolor,
con una espina
clavada en el corazón,
lamentos prolongados sobre
las flores de invierno,
todos heridos con mis heridas,
sentidos con esta muerte.
En el salón se expusieron
las llamas de muchos cirios y
calmaron la sed todas las bocas...
todas esas bocas que
sobre mi confluyen,
con miel o con amargura
o tal vez con la armonía
de los lirios de las coronas.
¡Ah! y las copas en las
cuales bebí la vida
son las mismas en que
ante mi muerte beben,
como en un jardín de bocas tóxicas
en donde se embriaga el alma y
los cuerpos permanecen humedecidos.
¡Y las manos que fueron sumergidas
alhajadas en el cajón,
todas tomaron después las mías y
acongojados ante mi cara:
Dirán de mí ustedes,
dirán de mí todos los míos:
¿Si estará muerto?
a llorar por mí,
no sé cuántos y no saben
que los estoy viendo.
Me lloro, he de llorarme,
incluso todos han de hacerlo y
la noche debe llorar
como es debido.
¡Ay! todos afectados por el dolor,
con una espina
clavada en el corazón,
lamentos prolongados sobre
las flores de invierno,
todos heridos con mis heridas,
sentidos con esta muerte.
En el salón se expusieron
las llamas de muchos cirios y
calmaron la sed todas las bocas...
todas esas bocas que
sobre mi confluyen,
con miel o con amargura
o tal vez con la armonía
de los lirios de las coronas.
¡Ah! y las copas en las
cuales bebí la vida
son las mismas en que
ante mi muerte beben,
como en un jardín de bocas tóxicas
en donde se embriaga el alma y
los cuerpos permanecen humedecidos.
¡Y las manos que fueron sumergidas
alhajadas en el cajón,
todas tomaron después las mías y
acongojados ante mi cara:
Dirán de mí ustedes,
dirán de mí todos los míos:
¿Si estará muerto?