Víctor Mileo
Poeta adicto al portal
Me duplico como curandero del occipital dueño.
Mientras alabandinas crecen en los estómagos de la montaña,
y el filibustero de canoniza una flor en su jardín de ripios floridos,
no adivino cuanta piedra ha de comer un gentil hombre enamorado,
para hundirse en la charca del amor recién extraído.
Como mineral de difícil digestión que antes ha de ronronear aullidos del graznar ,
para arrancar el feto sólido del desaliento, del desengaño hecho gravilla de enamorados.
Reservados todos los derechos©
Mientras alabandinas crecen en los estómagos de la montaña,
y el filibustero de canoniza una flor en su jardín de ripios floridos,
no adivino cuanta piedra ha de comer un gentil hombre enamorado,
para hundirse en la charca del amor recién extraído.
Como mineral de difícil digestión que antes ha de ronronear aullidos del graznar ,
para arrancar el feto sólido del desaliento, del desengaño hecho gravilla de enamorados.
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