angel de la guarda
Poeta recién llegado
Quiero pensar que no estoy solo.
Quiero creer que el mundo está a mi lado.
Quiero creer que aún hay luz afuera de esta oscuridad
pero ya mis lágrimas
se han secado en mis mejillas,
ya el corazón no siente,
ya soy un perfecto extraño
para aquellos que una vez creyeron en mí.
Solo, sí, solo,
solo como se siente una piedra en medio de un río,
solo como un niño sin infancia.
A veces quisiera estar con aquellos
que dijeron que nunca me olvidarían,
que estarían en las buenas y en las malas,
aquellos que lloraron cuando me vieron partir,
aquellos que dijeron que nunca dejarían de pensar en mí.
Creo que nunca fui tan importante para ellos,
ahora soy como un mimo triste
sin poder contar a nadie lo que me pasa.
Hoy no quiero hablar,
hoy ya no quiero escribir,
hoy mi cuerpo ya no quiere existir.
¡Cómo duele la palabra soledad!
y yo que creí que nunca iba a llorar,
que nunca iba a sufrir,
que mi vida sería plena y feliz.
Ya no tengo lágrimas ni corazón.
Sólo quise decir cómo duele la soledad
cuando uno deja de amar.
Quiero creer que el mundo está a mi lado.
Quiero creer que aún hay luz afuera de esta oscuridad
pero ya mis lágrimas
se han secado en mis mejillas,
ya el corazón no siente,
ya soy un perfecto extraño
para aquellos que una vez creyeron en mí.
Solo, sí, solo,
solo como se siente una piedra en medio de un río,
solo como un niño sin infancia.
A veces quisiera estar con aquellos
que dijeron que nunca me olvidarían,
que estarían en las buenas y en las malas,
aquellos que lloraron cuando me vieron partir,
aquellos que dijeron que nunca dejarían de pensar en mí.
Creo que nunca fui tan importante para ellos,
ahora soy como un mimo triste
sin poder contar a nadie lo que me pasa.
Hoy no quiero hablar,
hoy ya no quiero escribir,
hoy mi cuerpo ya no quiere existir.
¡Cómo duele la palabra soledad!
y yo que creí que nunca iba a llorar,
que nunca iba a sufrir,
que mi vida sería plena y feliz.
Ya no tengo lágrimas ni corazón.
Sólo quise decir cómo duele la soledad
cuando uno deja de amar.