rasec anevar
Poeta recién llegado
Por que nadie te ha visto, querido Max. Estas líneas son tu revancha y tu venganza de lo ignorado que estas.
Si bien un par de gallinas, los carteros y no se cuantos gatos (no lo quiero imaginar), te han hecho merecedor de una reputación digna de cualquier bestia salvaje y quizás la más merecida pena capital: la de perro guardián infranqueable.
No hay amigos, conocidos y pocos familiares que tengan el derecho ganado de cruzar nuestra reja de palos vulnerables, ya que tu, fiero vigía indomable, no distingues caras, formas ni sabores, solo los olores que viven en la casa.
Seguros no haces dormir, pero a saltos con tu rugido poderoso, de león hambriento, que taladra nuestros oídos en vigilia, perro histérico, desquiciado; te odiamos y maldecimos por las noches.
Pero por las mañanas, que bello despertar nos regalas, pastor alemán, de día cachorro dulce querendón, de noche el más terrible, el buscado y nunca bien ponderado. Max el destripador.
Si bien un par de gallinas, los carteros y no se cuantos gatos (no lo quiero imaginar), te han hecho merecedor de una reputación digna de cualquier bestia salvaje y quizás la más merecida pena capital: la de perro guardián infranqueable.
No hay amigos, conocidos y pocos familiares que tengan el derecho ganado de cruzar nuestra reja de palos vulnerables, ya que tu, fiero vigía indomable, no distingues caras, formas ni sabores, solo los olores que viven en la casa.
Seguros no haces dormir, pero a saltos con tu rugido poderoso, de león hambriento, que taladra nuestros oídos en vigilia, perro histérico, desquiciado; te odiamos y maldecimos por las noches.
Pero por las mañanas, que bello despertar nos regalas, pastor alemán, de día cachorro dulce querendón, de noche el más terrible, el buscado y nunca bien ponderado. Max el destripador.