ser-8
Exp..
En la búsqueda perenne de la renovación eterna,
cual granos dispersos pero en connivencia,
de lo material intentamos la transparencia
en la purificación del sedimento que nos consterna.
A causa de descuidos somos almas endeudadas
y ,como si fuerán cargas pesadas e incómodas,
tenemos la costumbre de acrecentar las antípodas
renegando con imprevisión de las cosas sagradas.
De esta forma permitimos que el materialismo
acalle la sinfonía del espíritu universal,
trocando esa irradiación de luz matinal
por tinieblas interiores revestidas de cinismo.
Más toda acción material constituye apenas un reflejo
del la acción espiritual,única con valor propio y sin límite.
Asi,todo acto material deviene de lo espiritual que lo remite,
no siendo más que la reflexión que provoca aquel espejo.
Por tanto,el error material sólo es tal cuando reverbera
un acto espiritual erróneo,debido a su intención errada:
No es la materia la que atrasa nuestra marcha cerrada;
es el atraso del espíritu en la jornada eterna y sin vera.
cual granos dispersos pero en connivencia,
de lo material intentamos la transparencia
en la purificación del sedimento que nos consterna.
A causa de descuidos somos almas endeudadas
y ,como si fuerán cargas pesadas e incómodas,
tenemos la costumbre de acrecentar las antípodas
renegando con imprevisión de las cosas sagradas.
De esta forma permitimos que el materialismo
acalle la sinfonía del espíritu universal,
trocando esa irradiación de luz matinal
por tinieblas interiores revestidas de cinismo.
Más toda acción material constituye apenas un reflejo
del la acción espiritual,única con valor propio y sin límite.
Asi,todo acto material deviene de lo espiritual que lo remite,
no siendo más que la reflexión que provoca aquel espejo.
Por tanto,el error material sólo es tal cuando reverbera
un acto espiritual erróneo,debido a su intención errada:
No es la materia la que atrasa nuestra marcha cerrada;
es el atraso del espíritu en la jornada eterna y sin vera.
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