Me canse de mirarme y desconocerme, de mirar mis ojos como mirar los tuyos o a lo suyos, de ver en mi rostro uno diferente cada día y en ninguno mirarme a mi y en todos desconocer lo que buscaban y en todos ignorar lo que sentían. Me canse de pensar que el de mañana seria el definitivo o que el de ayer no volvería a aparecer, pero como toda pesadilla aunque despiertes, al dormir de nuevo te estará esperando, no donde la dejaste, si no donde no esperas encontrarla. A veces al mirarme tiemblo, como si quien me mirara se encendiera de odio, como si de un momento a otro se abalanzara sobre toda la fragilidad escondida tras la flaqueza de un cascaron, que no hace mas que fingir seguridad, que no hace otra cosa que esconder mi miedo, y el de los ojos que me miran como si me odiaran.