Y el monte es un guiño;
los rebaños cantores, y la oración que recorre los montes…
y porque el agradecimiento se interna en mi entraña,
y porque, entre el corazón y los recuerdos, ahora soy más libre…
y el barco que ha surcado, las tormentas y las espesuras,
y el paladar construido, con ese pulso de las arenas…
porque los cauces, por esas bondades que nos justifican…
y porque entre los torrenciales autobuses,
y por los chispeantes molinos,
y por las coloridas ferias de artesanía…
libre, entre las cosas que te prometía, y que me prometía…
que van llegando, roturando esas tierras de mi interior,
lentamente…