AZIF-AL-DAHNA
Poeta adicto al portal
Más allá de las brumas del invierno
Es tu andar, atrevido y mayestático,
el presagio categórico
que antecede a la tormenta de tus ojos,
capaz de congelar hasta los huesos
y calar incluso el alma
de aquellos infaustos mortales
que, obnubilados por tu silueta altiva,
se deben conformar con tu desprecio
y el rictus gélido de tu semblante.
Viento blanco que me impulsa hacia adelante
como un canto delirante,
en busca de la aurora de tu alma,
que después del vendaval, como la calma,
se muestra fascinante,
más gentil y luminosa que ninguna.
Y es verdad que sonríe más la luna y a la vez no brilla tanto
como cuando ¡tú lo haces!,
pues del fuego primigenio tú renaces
igual como una diosa
¡más sabia!, ¡más hermosa!
y a la postre renovada por completo.
Es por eso que presento mis respetos
¡a tus ojos tan coquetos!
y a tus labios que me inflaman de mirarlos.
porque anhelo entre los míos atraparlos
y en llamas devorarlos,
sin temor a condenarme en el infierno,
ya que he visto entre las brumas del invierno que el fuego sempiterno
late fuerte en lo profundo de tu alma.
el presagio categórico
que antecede a la tormenta de tus ojos,
capaz de congelar hasta los huesos
y calar incluso el alma
de aquellos infaustos mortales
que, obnubilados por tu silueta altiva,
se deben conformar con tu desprecio
y el rictus gélido de tu semblante.
Viento blanco que me impulsa hacia adelante
como un canto delirante,
en busca de la aurora de tu alma,
que después del vendaval, como la calma,
se muestra fascinante,
más gentil y luminosa que ninguna.
Y es verdad que sonríe más la luna y a la vez no brilla tanto
como cuando ¡tú lo haces!,
pues del fuego primigenio tú renaces
igual como una diosa
¡más sabia!, ¡más hermosa!
y a la postre renovada por completo.
Es por eso que presento mis respetos
¡a tus ojos tan coquetos!
y a tus labios que me inflaman de mirarlos.
porque anhelo entre los míos atraparlos
y en llamas devorarlos,
sin temor a condenarme en el infierno,
ya que he visto entre las brumas del invierno que el fuego sempiterno
late fuerte en lo profundo de tu alma.
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