Susana del Rosal
Poeta que considera el portal su segunda casa
¿Qué quieres, niña de mi alma
para dormirte tranquila?...
Si un cuento te da la calma
aquí está el cuento, mi vida:
Érase un botón de rosa,
érase un sólo botón,
érase azul mariposa,
érase un rayo de sol.
Y esa mañana de gloria
cuando se encuentran los tres
comienza así nuestra historia,
escucha, te contaré:
Decidieron los amigos
su belleza sin mancilla,
poniendo a Dios por testigo,
regalársela a mi niña.
El sol se quedó en tu pelo,
en tus mejillas la rosa,
y en tus ojos, como el cielo,
se quedó la mariposa.
Y como pasan las cosas
en estas historias mías...
¿no me escuchas, María Rosa?...
pobrecita...está dormida.
para dormirte tranquila?...
Si un cuento te da la calma
aquí está el cuento, mi vida:
Érase un botón de rosa,
érase un sólo botón,
érase azul mariposa,
érase un rayo de sol.
Y esa mañana de gloria
cuando se encuentran los tres
comienza así nuestra historia,
escucha, te contaré:
Decidieron los amigos
su belleza sin mancilla,
poniendo a Dios por testigo,
regalársela a mi niña.
El sol se quedó en tu pelo,
en tus mejillas la rosa,
y en tus ojos, como el cielo,
se quedó la mariposa.
Y como pasan las cosas
en estas historias mías...
¿no me escuchas, María Rosa?...
pobrecita...está dormida.