Jorge Mosquera
Poeta recién llegado
Solo márchate sin decir adiós.
No me veas llorar,
No pretendas entenderme,
Ni finjas preocupación por mí,
Solo márchate.
Sé que ya no me quieres,
Que encerraste mis palabras latentes,
En el cajón de tu memoria.
Sé que has preferido ignorarme,
Que decidiste migrar a otros mundos,
Distintos al mío, para así olvidarme.
Sé que dejaste de mirar a la luna en las noches,
Que borraste con tu indiferencia,
Las estrellas fugaces que dibujé para ti en el cielo.
Sé que abrazas la ironía con cada una de tus frases,
Frases que lanzas a diestra y siniestra,
Para golpear mi ferviente corazón.
Sé que te cansaste de mi voz,
Y que tu voz se cansó de pronunciar mi nombre.
Sé que ya no te acuerdas,
De las lágrimas que derramaste sobre mi hombro,
Ni de las vastas sonrisas,
Que se delineaban en tu rostro cuando,
Entre muecas y raras cacofonías,
Jugábamos a ser un par de locos.
Sé que ya no te acuerdas de aquellos momentos,
O tal vez prefieres no acordarte.
Sé que me he convertido en una molestia,
Sin haber hecho absolutamente nada,
Excepto amarte.
Sé que el silencio se ha hecho eco entre los dos,
Que has decidido dejar de hablarme.
Y como esta realidad tan extraña,
Me lastima en lo más hondo,
Y extingue de a poco mi tonta ilusión,
Sólo márchate fría y desértica
Márchate sin decir adiós.
No me veas llorar,
No pretendas entenderme,
Ni finjas preocupación por mí,
Solo márchate.
Sé que ya no me quieres,
Que encerraste mis palabras latentes,
En el cajón de tu memoria.
Sé que has preferido ignorarme,
Que decidiste migrar a otros mundos,
Distintos al mío, para así olvidarme.
Sé que dejaste de mirar a la luna en las noches,
Que borraste con tu indiferencia,
Las estrellas fugaces que dibujé para ti en el cielo.
Sé que abrazas la ironía con cada una de tus frases,
Frases que lanzas a diestra y siniestra,
Para golpear mi ferviente corazón.
Sé que te cansaste de mi voz,
Y que tu voz se cansó de pronunciar mi nombre.
Sé que ya no te acuerdas,
De las lágrimas que derramaste sobre mi hombro,
Ni de las vastas sonrisas,
Que se delineaban en tu rostro cuando,
Entre muecas y raras cacofonías,
Jugábamos a ser un par de locos.
Sé que ya no te acuerdas de aquellos momentos,
O tal vez prefieres no acordarte.
Sé que me he convertido en una molestia,
Sin haber hecho absolutamente nada,
Excepto amarte.
Sé que el silencio se ha hecho eco entre los dos,
Que has decidido dejar de hablarme.
Y como esta realidad tan extraña,
Me lastima en lo más hondo,
Y extingue de a poco mi tonta ilusión,
Sólo márchate fría y desértica
Márchate sin decir adiós.