ricardinalgra
Poeta que considera el portal su segunda casa
Manuscrito hallado en una botella flotante
Increíble obsequio caro y delicioso a los oídos
que arribó en viaje lento por el aire
acariciando el silencio de lo inmenso
entre aromas de agua y sal en dulce melodía…
En el azul de lo apagado brumoso el ronroneo
por el suave balanceo embriagador
y el conocido brillo tenue de luz blanca
con que la luna unta aquello que la atrae
ella dejó ver la silueta de su torso
hasta la fina cintura apenas emergida
y el origen de ese canto fascinante
entre la inmovilidad inquieta de lo vivo…
Sin testigos o apenas las estrellas
yo allí y la hermosa irrupción de la canción
cautivante y tan cercana a mi navío
encendió dos deseos en mi fuego…
La duda que me ataba duró mínimos instantes
luego el papel, mi pluma, el corcho y la botella
mis súbitas ganas de narrar, atestiguar, dejar constancia
así mi primer deseo apurado satisfecho
y pronto arrojarme al mar que insistentemente llama…
Increíble obsequio caro y delicioso a los oídos
que arribó en viaje lento por el aire
acariciando el silencio de lo inmenso
entre aromas de agua y sal en dulce melodía…
En el azul de lo apagado brumoso el ronroneo
por el suave balanceo embriagador
y el conocido brillo tenue de luz blanca
con que la luna unta aquello que la atrae
ella dejó ver la silueta de su torso
hasta la fina cintura apenas emergida
y el origen de ese canto fascinante
entre la inmovilidad inquieta de lo vivo…
Sin testigos o apenas las estrellas
yo allí y la hermosa irrupción de la canción
cautivante y tan cercana a mi navío
encendió dos deseos en mi fuego…
La duda que me ataba duró mínimos instantes
luego el papel, mi pluma, el corcho y la botella
mis súbitas ganas de narrar, atestiguar, dejar constancia
así mi primer deseo apurado satisfecho
y pronto arrojarme al mar que insistentemente llama…
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