Roberto Elenes
Poeta recién llegado
Mundo de mano fina que al tocarme
es lija y arde: ¡Te dejo!
que ya desgarraste lo último:
mis sentimientos.
Te regreso el miedo
que poco pudo contra el coraje de vivir,
me retiro sin tus falsos gestos
o con tu risa babieca.
Ahora la máquina ya no podrá
reemplazarme,
ni volveré a ser empleado
con sueldo de hambre;
les dejo el verde monte
y el azul del cielo,
les dejo al indio hecho ave
y al negro convertido en flor;
les dejo al amarillo en danza
y el blanco a color.
es lija y arde: ¡Te dejo!
que ya desgarraste lo último:
mis sentimientos.
Te regreso el miedo
que poco pudo contra el coraje de vivir,
me retiro sin tus falsos gestos
o con tu risa babieca.
Ahora la máquina ya no podrá
reemplazarme,
ni volveré a ser empleado
con sueldo de hambre;
les dejo el verde monte
y el azul del cielo,
les dejo al indio hecho ave
y al negro convertido en flor;
les dejo al amarillo en danza
y el blanco a color.