Aunque este ya lo publiqué hace tiempo en generales creo que en este foro tiene su lugar
Mañanita con nietos
Salgo al parque con los nietos
a ver que les interesa:
Lo primero es asomarse,
ver a través de una verja
e intentar luego saltar
por encima de la reja.
Enseguida ven un banco
parece mejor opción
y de un lado al otro saltan
el último ¡Maricón!
Se recorren la avenida
por los bancos¡Qué emoción!
Unas chiquillas bailando
con la radio una canción
les para por un momento,
han llamado su atención.
Mas siguen saltando bancos
en distinta posición.
Juegan con los Mortadelos
en el parque Filemón.
Al fin un banco yo tomo
dispuesto a leer la prensa,
mas los nietos me reclaman,
quieren que admire su gesta.
Bajan por el tobogán
en forma audaz y resuelta,
sólo ver como disfrutan
me causa alegría, alerta
estoy porque son un rabo
retorcido de culebra.
Pronto los juegos les cansan
y buscan otra promesa
de distracción, en los árboles
más inclinados la encuentran;
ya se ven como Tarzanes,
sus lianas son las cuerdas.
Emprendemos el regreso,
la hora de comer se acerca,
con las mismas ceremonias
durante toda la vuelta.
Llegar a casa a lavarse
genera alguna protesta...
Al fin me lavo las manos,
mi esposa toma las riendas.
Salgo al parque con los nietos
a ver que les interesa:
Lo primero es asomarse,
ver a través de una verja
e intentar luego saltar
por encima de la reja.
Enseguida ven un banco
parece mejor opción
y de un lado al otro saltan
el último ¡Maricón!
Se recorren la avenida
por los bancos¡Qué emoción!
Unas chiquillas bailando
con la radio una canción
les para por un momento,
han llamado su atención.
Mas siguen saltando bancos
en distinta posición.
Juegan con los Mortadelos
en el parque Filemón.
Al fin un banco yo tomo
dispuesto a leer la prensa,
mas los nietos me reclaman,
quieren que admire su gesta.
Bajan por el tobogán
en forma audaz y resuelta,
sólo ver como disfrutan
me causa alegría, alerta
estoy porque son un rabo
retorcido de culebra.
Pronto los juegos les cansan
y buscan otra promesa
de distracción, en los árboles
más inclinados la encuentran;
ya se ven como Tarzanes,
sus lianas son las cuerdas.
Emprendemos el regreso,
la hora de comer se acerca,
con las mismas ceremonias
durante toda la vuelta.
Llegar a casa a lavarse
genera alguna protesta...
Al fin me lavo las manos,
mi esposa toma las riendas.