[center:d05aa2c802]
Hoy desperté agonizando el fulgir del sol,
la aurora gris que filtraba escazos rayos,
apuñalaban la mañana rutinaria,
desangrando los ojos atormentados
por dulces pesadillas macabras...
...
Desayuné con pocas ganas,
amargura extraña de intoxicados vientos,
bocanadas cancerosas desgastando los minutos,
perdido entre las sombras de una vieja cortina,
mirando receloso el día laborioso,
con mal sabor en la garganta,
masticando un despertar resignado
en la rutinaria masa de tiempo estúpida...
...
Marché por perdidas calles enredadas,
con rumbo y destino incierto,
sabiendo a dónde ir, sin saber qué esperar...
...
Percibí entre el bullicio callejero
gritos de agonía, no eran voces,
mas cual cadenciosas melodías siniestras,
que revoloteaban por la testa adormecida,
anunciando decesos lejanos,
en mortuorio caminar diario,
desechando sueños entre hojarascas,
dejando huellas invisibles por el mundo...
...
Pero en alguna esquina de la vida, se debe decidir,
doblar, seguir o detenerse...
Otras no hay opción y nos perdemos en diagonales desconocidas,
inevitables, donde moran sombras alevosas que someten...
...
No es mi caso, soy recluso de sombras quietas,
aun entre oscuridad viviente,
la muerte aún no toca mi puerta,
mientras despoja inocentes almas soñadoras,
deja en el olvido mis rastrojos resignados...
...
He sido testigo y aún lo soy,
de la profana muerte,
que mutila los futuros anhelados,
extirpando al abismo a quienes sueñan,
dejando estancos en el mundo a los suicidas,
los tristes y perdidos en recuerdos...
...
¿Injusto?.. talvez...
pero son designios del tiempo,
y solo queda,
seguir sorbiendo el aire escazo,
en la efímera atmósfera de la vida muerta...
...
Y seguí, por esas calles sin final,
asomándome a la nada que existe en todo,
convirtiéndome en tornillo de una maquina,
que devora los años, en rutina,
para seguir despertando día tras día,
en la pesadilla infausta, sin sentido
y sin propósito que arrastro,
desde el principio hasta el final...
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Hoy desperté agonizando el fulgir del sol,
la aurora gris que filtraba escazos rayos,
apuñalaban la mañana rutinaria,
desangrando los ojos atormentados
por dulces pesadillas macabras...
...
Desayuné con pocas ganas,
amargura extraña de intoxicados vientos,
bocanadas cancerosas desgastando los minutos,
perdido entre las sombras de una vieja cortina,
mirando receloso el día laborioso,
con mal sabor en la garganta,
masticando un despertar resignado
en la rutinaria masa de tiempo estúpida...
...
Marché por perdidas calles enredadas,
con rumbo y destino incierto,
sabiendo a dónde ir, sin saber qué esperar...
...
Percibí entre el bullicio callejero
gritos de agonía, no eran voces,
mas cual cadenciosas melodías siniestras,
que revoloteaban por la testa adormecida,
anunciando decesos lejanos,
en mortuorio caminar diario,
desechando sueños entre hojarascas,
dejando huellas invisibles por el mundo...
...
Pero en alguna esquina de la vida, se debe decidir,
doblar, seguir o detenerse...
Otras no hay opción y nos perdemos en diagonales desconocidas,
inevitables, donde moran sombras alevosas que someten...
...
No es mi caso, soy recluso de sombras quietas,
aun entre oscuridad viviente,
la muerte aún no toca mi puerta,
mientras despoja inocentes almas soñadoras,
deja en el olvido mis rastrojos resignados...
...
He sido testigo y aún lo soy,
de la profana muerte,
que mutila los futuros anhelados,
extirpando al abismo a quienes sueñan,
dejando estancos en el mundo a los suicidas,
los tristes y perdidos en recuerdos...
...
¿Injusto?.. talvez...
pero son designios del tiempo,
y solo queda,
seguir sorbiendo el aire escazo,
en la efímera atmósfera de la vida muerta...
...
Y seguí, por esas calles sin final,
asomándome a la nada que existe en todo,
convirtiéndome en tornillo de una maquina,
que devora los años, en rutina,
para seguir despertando día tras día,
en la pesadilla infausta, sin sentido
y sin propósito que arrastro,
desde el principio hasta el final...
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