prisionero inocente
Poeta que considera el portal su segunda casa
Desde que las noches son un espacio inaccesible
como un cubo que se repite a sí mismo
cayendo de las manos de un faraón
puedo admitir que existen demasiadas palomas,
que mi infancia fue inútilmente larga
sin más razón que atravesar un campo de trigo incendiado,
pude quemar mis manos entonces
pero las escondí en el bolsillo,
los faisanes ciegos me seguían
me amonestaban
¿y tú por qué no te quemas las manos?,
si te quemaras las manos, nosotros volveríamos a tener ojos.
Ahora las noches niegan la dulzura del abandono
y las palomas no dejan dormir,
un faraón con las manos amputadas persigue el cubo
donde mi alma se parece a una hoja de roble,
mañana será otoño, pero hoy tengo la impresión de que mi infancia fue inútilmente larga
y los faisanes ciegos aún imploran, aún imploran.
como un cubo que se repite a sí mismo
cayendo de las manos de un faraón
puedo admitir que existen demasiadas palomas,
que mi infancia fue inútilmente larga
sin más razón que atravesar un campo de trigo incendiado,
pude quemar mis manos entonces
pero las escondí en el bolsillo,
los faisanes ciegos me seguían
me amonestaban
¿y tú por qué no te quemas las manos?,
si te quemaras las manos, nosotros volveríamos a tener ojos.
Ahora las noches niegan la dulzura del abandono
y las palomas no dejan dormir,
un faraón con las manos amputadas persigue el cubo
donde mi alma se parece a una hoja de roble,
mañana será otoño, pero hoy tengo la impresión de que mi infancia fue inútilmente larga
y los faisanes ciegos aún imploran, aún imploran.