manumalversación
Poeta fiel al portal
Maldito horizonte de verdades
que no se puede cambiar después
de ceñirse a lo lejos del valle
que termina en forma de pared.
Maldito día en que, recostado
en la fresca hierba de los prados,
decidí asomarme al precipicio
que delimitaba los dos sitios.
Para darme de cara contigo,
para darle la espalda al fracaso,
deja que invente algún paraíso.
Se esfuman los ecos de mis pasos
por las montañas, por sus caminos,
para afrontar el acantilado.
que no se puede cambiar después
de ceñirse a lo lejos del valle
que termina en forma de pared.
Maldito día en que, recostado
en la fresca hierba de los prados,
decidí asomarme al precipicio
que delimitaba los dos sitios.
Para darme de cara contigo,
para darle la espalda al fracaso,
deja que invente algún paraíso.
Se esfuman los ecos de mis pasos
por las montañas, por sus caminos,
para afrontar el acantilado.