Ernesto J.
Poeta fiel al portal
[center:d87c3b1f2c]Mal de amores
En el transcurso de mi vida he tenido mis amores,
algunos han sido dulces y otros de amargos sabores.
Estando yo en una edad de prematura ignorancia,
obtuve la libertad de despedir a mi infancia.
Fue cuando por curiosidad conocí a Mari Juana,
quien fue mi primer amor todos los fines de semana.
Mari Juana era atractiva y su aroma me aturdía,
tanto así que la hice mía cada noche y cada día.
A ella le dediqué muchos años de mi vida,
pues nada podía hacer si a ella no la tenía.
Con ella iba a todos lados y en todos lados la veía,
y con tanto tiempo a su lado, ya Mari Juana me dormía.
Fue cuando conocí a su amiga, la Caina
y su blancura era tanta que de noche ni dormía.
Pues me enamoré de Caina y con Mari Juana seguía,
hasta que me quedé en la ruina pues mi dinero perdía.
Caína era traisionera y a la misma vez encantadora,
me gustaba estar con ella hasta que llegaba la hora
La hora de despedirnos era un momento difícil,
porque no encontraba forma de despedirme tan fácil.
Hasta que encontré a su prima, la grandiosa Heroína,
pues con ella yo olvidé a Mari y Caina.
Su contacto con mi cuerpo era la cura prohibida,
pues llegó a ser con el tiempo una mortal medicina.
Cuando estaba yo con ella contento yo me quedaba,
pero cuando se marchaba ya mi cuerpo se enfermaba.
Fue por eso que tomé la decisión de olvidarla,
pues me hizo como esclavo de tan sólo recordarla.
Esos fueron mis amores, mejor dicho mal de amores,
pues con ellos tuve llantos, sufrimientos y temores.
Ernesto J.
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En el transcurso de mi vida he tenido mis amores,
algunos han sido dulces y otros de amargos sabores.
Estando yo en una edad de prematura ignorancia,
obtuve la libertad de despedir a mi infancia.
Fue cuando por curiosidad conocí a Mari Juana,
quien fue mi primer amor todos los fines de semana.
Mari Juana era atractiva y su aroma me aturdía,
tanto así que la hice mía cada noche y cada día.
A ella le dediqué muchos años de mi vida,
pues nada podía hacer si a ella no la tenía.
Con ella iba a todos lados y en todos lados la veía,
y con tanto tiempo a su lado, ya Mari Juana me dormía.
Fue cuando conocí a su amiga, la Caina
y su blancura era tanta que de noche ni dormía.
Pues me enamoré de Caina y con Mari Juana seguía,
hasta que me quedé en la ruina pues mi dinero perdía.
Caína era traisionera y a la misma vez encantadora,
me gustaba estar con ella hasta que llegaba la hora
La hora de despedirnos era un momento difícil,
porque no encontraba forma de despedirme tan fácil.
Hasta que encontré a su prima, la grandiosa Heroína,
pues con ella yo olvidé a Mari y Caina.
Su contacto con mi cuerpo era la cura prohibida,
pues llegó a ser con el tiempo una mortal medicina.
Cuando estaba yo con ella contento yo me quedaba,
pero cuando se marchaba ya mi cuerpo se enfermaba.
Fue por eso que tomé la decisión de olvidarla,
pues me hizo como esclavo de tan sólo recordarla.
Esos fueron mis amores, mejor dicho mal de amores,
pues con ellos tuve llantos, sufrimientos y temores.
Ernesto J.