prisionero inocente
Poeta que considera el portal su segunda casa
intento 1
Aparecen los lunes cargados de nenúfares de la desidia
días que llevan un desierto a la espalda
la sombra de una cuchilla de afeitar derramada sobre el cuentagotas
un niño africano con el que despierto
él se acerca a tu cabello
todavía lleva el cordón umbilical
lo arrastra por la alfombra
aparecen los lunes así, como una esquizofrenia de dios
y algunas de nuestras palabras van a un lugar
donde nadie las espera.
Una conversación por el móvil define lo que serán los pies del suicidio.
El niño africano murmura una canción tribal
y enreda sus dedos en tu cabello.
Yo ando con una alfombra ensangrentada
por la calle que me lleva a la lavandería
y la gente se pega a los muros
besan los muros
mientras ando por la calle ancha de la lavandería
con una alfombra ensangrentada.
Aparecen los lunes cargados de nenúfares de la desidia
días que llevan un desierto a la espalda
la sombra de una cuchilla de afeitar derramada sobre el cuentagotas
un niño africano con el que despierto
él se acerca a tu cabello
todavía lleva el cordón umbilical
lo arrastra por la alfombra
aparecen los lunes así, como una esquizofrenia de dios
y algunas de nuestras palabras van a un lugar
donde nadie las espera.
Una conversación por el móvil define lo que serán los pies del suicidio.
El niño africano murmura una canción tribal
y enreda sus dedos en tu cabello.
Yo ando con una alfombra ensangrentada
por la calle que me lleva a la lavandería
y la gente se pega a los muros
besan los muros
mientras ando por la calle ancha de la lavandería
con una alfombra ensangrentada.
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