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Los tres gatitos

María Baena

Miembro del Jurado
Miembro del equipo
Miembro del JURADO DE LA MUSA
Tres gatitos blancos

jugaban contentos

en la callejuela

con los niños chicos.



En un viejo portal

vendían carbón.



Entre las carreras

y los lindos juegos,

los gatitos blancos

se escondieron juntos

en la carbonera,

un gran agujero

que les gusto a ellos.



El seco carbón

parecían trozos

ligeros y negros,

como pelotitas.



Al atardecer

hartos de jugar,

salieron de allí.



Se miraron mucho,

y muy asustados,

rápidos corrieron .



¿Quienes son esos?

decían los gatos

aterrorizados.



Lloraron “ los pobres”

buscando a los gatos

blanquitos y chicos.



Con sus lagrimitas,

las pequeñas caras

se fueron limpiando.



Dijo el gato mayor:

estamos pintados

con un polvo negro.



Si, dijo el mediano.



El pequeño dijo:

Allí hay un gran charco,

vamos a lavarnos

a ver lo que pasa.

Al saltar al charco

desapareció

el negro carbón,

y los tres pequeños

se reconocieron.



Al llegar la noche

estaban rendidos

y en su vieja cama

quedaron dormidos.
 
Divertido cuento de esos tres gatitos no compartes , una delicia que me ha hecho reír.

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Tres gatitos blancos

jugaban contentos

en la callejuela

con los niños chicos.



En un viejo portal

vendían carbón.



Entre las carreras

y los lindos juegos,

los gatitos blancos

se escondieron juntos

en la carbonera,

un gran agujero

que les gusto a ellos.



El seco carbón

parecían trozos

ligeros y negros,

como pelotitas.



Al atardecer

hartos de jugar,

salieron de allí.



Se miraron mucho,

y muy asustados,

rápidos corrieron .



¿Quienes son esos?

decían los gatos

aterrorizados.



Lloraron “ los pobres”

buscando a los gatos

blanquitos y chicos.



Con sus lagrimitas,

las pequeñas caras

se fueron limpiando.



Dijo el gato mayor:

estamos pintados

con un polvo negro.



Si, dijo el mediano.



El pequeño dijo:

Allí hay un gran charco,

vamos a lavarnos

a ver lo que pasa.

Al saltar al charco

desapareció

el negro carbón,

y los tres pequeños

se reconocieron.



Al llegar la noche

estaban rendidos

y en su vieja cama

quedaron dormidos.
Y eso que normalmente a los gatos no les gusta meterse en el agua, pero tu cuento es tan amoroso y dulce que me encantó. Bravó. Cada día me gusta más leerte aquí. Gran abrazo María
 
Tres gatitos blancos

jugaban contentos

en la callejuela

con los niños chicos.



En un viejo portal

vendían carbón.



Entre las carreras

y los lindos juegos,

los gatitos blancos

se escondieron juntos

en la carbonera,

un gran agujero

que les gusto a ellos.



El seco carbón

parecían trozos

ligeros y negros,

como pelotitas.



Al atardecer

hartos de jugar,

salieron de allí.



Se miraron mucho,

y muy asustados,

rápidos corrieron .



¿Quienes son esos?

decían los gatos

aterrorizados.



Lloraron “ los pobres”

buscando a los gatos

blanquitos y chicos.



Con sus lagrimitas,

las pequeñas caras

se fueron limpiando.



Dijo el gato mayor:

estamos pintados

con un polvo negro.



Si, dijo el mediano.



El pequeño dijo:

Allí hay un gran charco,

vamos a lavarnos

a ver lo que pasa.

Al saltar al charco

desapareció

el negro carbón,

y los tres pequeños

se reconocieron.



Al llegar la noche

estaban rendidos

y en su vieja cama

quedaron dormidos.
Buen cuento, María....vaya susto el de los juguetones gatitos.
Un abrazo.
 
Tres gatitos blancos

jugaban contentos

en la callejuela

con los niños chicos.



En un viejo portal

vendían carbón.



Entre las carreras

y los lindos juegos,

los gatitos blancos

se escondieron juntos

en la carbonera,

un gran agujero

que les gusto a ellos.



El seco carbón

parecían trozos

ligeros y negros,

como pelotitas.



Al atardecer

hartos de jugar,

salieron de allí.



Se miraron mucho,

y muy asustados,

rápidos corrieron .



¿Quienes son esos?

decían los gatos

aterrorizados.



Lloraron “ los pobres”

buscando a los gatos

blanquitos y chicos.



Con sus lagrimitas,

las pequeñas caras

se fueron limpiando.



Dijo el gato mayor:

estamos pintados

con un polvo negro.



Si, dijo el mediano.



El pequeño dijo:

Allí hay un gran charco,

vamos a lavarnos

a ver lo que pasa.

Al saltar al charco

desapareció

el negro carbón,

y los tres pequeños

se reconocieron.



Al llegar la noche

estaban rendidos

y en su vieja cama

quedaron dormidos.
Un bello relato, melódico y yo diría que entretenido desde la trama que
se sustenta en la juguetona vida de esos iniciados mininos. me ha
gustado. saludos amables de luzyabsenta
 
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