Tres gatitos blancos
jugaban contentos
en la callejuela
con los niños chicos.
En un viejo portal
vendían carbón.
Entre las carreras
y los lindos juegos,
los gatitos blancos
se escondieron juntos
en la carbonera,
un gran agujero
que les gusto a ellos.
El seco carbón
parecían trozos
ligeros y negros,
como pelotitas.
Al atardecer
hartos de jugar,
salieron de allí.
Se miraron mucho,
y muy asustados,
rápidos corrieron .
¿Quienes son esos?
decían los gatos
aterrorizados.
Lloraron “ los pobres”
buscando a los gatos
blanquitos y chicos.
Con sus lagrimitas,
las pequeñas caras
se fueron limpiando.
Dijo el gato mayor:
estamos pintados
con un polvo negro.
Si, dijo el mediano.
El pequeño dijo:
Allí hay un gran charco,
vamos a lavarnos
a ver lo que pasa.
Al saltar al charco
desapareció
el negro carbón,
y los tres pequeños
se reconocieron.
Al llegar la noche
estaban rendidos
y en su vieja cama
quedaron dormidos.
jugaban contentos
en la callejuela
con los niños chicos.
En un viejo portal
vendían carbón.
Entre las carreras
y los lindos juegos,
los gatitos blancos
se escondieron juntos
en la carbonera,
un gran agujero
que les gusto a ellos.
El seco carbón
parecían trozos
ligeros y negros,
como pelotitas.
Al atardecer
hartos de jugar,
salieron de allí.
Se miraron mucho,
y muy asustados,
rápidos corrieron .
¿Quienes son esos?
decían los gatos
aterrorizados.
Lloraron “ los pobres”
buscando a los gatos
blanquitos y chicos.
Con sus lagrimitas,
las pequeñas caras
se fueron limpiando.
Dijo el gato mayor:
estamos pintados
con un polvo negro.
Si, dijo el mediano.
El pequeño dijo:
Allí hay un gran charco,
vamos a lavarnos
a ver lo que pasa.
Al saltar al charco
desapareció
el negro carbón,
y los tres pequeños
se reconocieron.
Al llegar la noche
estaban rendidos
y en su vieja cama
quedaron dormidos.