Arlequin_Kabuki
Poeta recién llegado
Los Ojos
Después de lo de anoche solo recordaba tu nombre, y tus ojos, así es que no me podía concentrar en la dichosa canción que apenas interpretaba en la guitarra, las horas transcurrieron y yo me embriague, (para variar) así es que decidí esperar a todos ellos en el carro (camioneta Blaiser de cuatro puertas) me senté en el asiento trasero, en realidad me acosté, y el ensueño se coló por mis párpados. Así suavemente el silencio se va extendiendo, así el dolor cual latido cual recorrido sanguíneo, entonces crujen mis costillas y escupo un salivazo rojizo y sanguinolento, y pasa el primer transe del sentido, apenas son las 10 de la noche, todavía faltan como 2 horas para que esos coño de madre salgan y nos podamos ir.
El pasillo del edificio se iluminaba con neones ondulantes, que daban tenue resplandor a las sombras, el aullido del maldito perro imaginario me estremeció por completo, y mis manos ya luchaban con tu jeen para dejar libre el contoneo de la pelvis y me alimente entre tus piernas, mientras sudores jadeos y mordiscos se confundían con frases entrecortadas, y reflejos de los bombillos que rebotaban en las paredes, alguien abrió una puerta y la volvió a cerrar. Y cuando ya todo concluía, de la penumbra, de el arco de tus ojos, tu mirada, la que oscila cuando mi sien pide al plomo que se estrelle. Si, esa extraña combinación de brillo y oscuridad que portas en tus ojos. Se comió mis entrañas.
Apenas dormito, la botella de tequila esta vacía, ya no importa, las agujas ya marcan las 11:45, y las ganas de fumar me están comiendo, pero estoy tan adoquinado que me da flojera sacar un cigarrillo de mi bolsillo. El roce de mi ángel de la guarda (como llamo a la dama que apárese en mis sueños húmedos) entre la bragueta y mi piel me adoquino aun mas, y luego sus labios se dibujaron en un reflejo producido por un relámpago, entonces yo me quede mordiendo sus labios, los umbrales del deseo me envuelven, mientras tu rostro adquiere el poder de la mirada de ella, entonces abraso esta maldita mentira.
Un trago mas y mis pasos comenzaran a trastabillar, así comenzó el delirio así comenzó tu imagen entrecortada que no se distingue ningún trazo solo siento tu presencia y tus ojos afilados que se clavan en toda mi piel. Tu mano se deslizó por mi nuca y tu resbalaste sobre mi hombro derecho, apenas me diste tiempo de voltearte, para ayudarte a vomitar, realmente habías bebido demasiado, me costo trabajo mantenerte en pie, para llevarte a tu casa, las horas ya habían quedado atrás y el amanecer se asomaba al filo, por fin en la entrada de tu casa comenzaste a reaccionar y tus labios se colaron contra los míos y yo seguí la trayectoria de mi lengua y entre de lleno en tu boca hasta que tu aliento fue mío, recorrí tus caderas con mis manos y mis dedos se ajustaron a tus glúteos y mi boca no dejaba ni un solo pliegue de piel de tu cuello sin explorar y me enrede en tu lengua y me ahogue en tu saliva y mis manos desbordaron tu piel de las ropas que te cubrían y bebí del cáliz de tu seno y entre en ansiedad por descubrir tu sexo y nuestros cuerpos se revolcaron en el suelo mientras mi consciencia se perdió detrás del abismo.
Solo retumba el sonido, no se cuan ebrio estoy, pero en realidad no mucho, lo que tengo es un estado taciturno de mi alma, aun repaso los tonos de la guitarra, aun trato de sacarme la angustia del alma, de todo lo que convierte este estado en un patético necesitar, la llovizna fría empaña los vidrios del automóvil y yo sigo esperando que el resto salga para marcharnos, siento tu silueta y empiezo a canturrear la tonada ( muerte abrazadora muerte aterradora muerte hay tan re chingona) y como por llamado siento tu presencia a mi espalda, y cuando giré, tu imagen me aterró, aunque apenas me dio tiempo pues tu brazo extendido me saco el caño de la revólver, por detrás de el parabrisas y apenas tuve tiempo de cambiar mi expresión facial ante el estallido del proyectil contra el vidrio, formando el agujero redondo que clizo el resto de la pared transparente, no se si fue un relámpago o la luz del estallido lo que puso en claro tu silueta, aunque no vi tus detalles, solo se ahora que la muerte usa ropa ajustada y pelo corto y su sonrisa es cínica y maternal al mismo tiempo, luego el calor en mi frente y un derramarse de substancia rojo parda por mi cara, me di cuenta que el aire ya no existía entonces la oscuridad me abrazo y los ojos los de ella se cerraron.