Con sus pasos de travesura,
y sus miedos al demostrar.
Sus ojitos son hermosura,
cuando lloran al tropezar.
Se divierten con la frescura,
que los niños suelen cantar
en el canto de la aventura,
de crecer y pernoctar.
Nunca mienten son la blancura,
que en el cielo suele espejar.
Y esa briza suave dulzura,
que alguún niño deja al amar.
y sus miedos al demostrar.
Sus ojitos son hermosura,
cuando lloran al tropezar.
Se divierten con la frescura,
que los niños suelen cantar
en el canto de la aventura,
de crecer y pernoctar.
Nunca mienten son la blancura,
que en el cielo suele espejar.
Y esa briza suave dulzura,
que alguún niño deja al amar.
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