Odisea
Poeta recién llegado
Oh... Mi señor, los ángeles que entonan
su profecía.
Los mares aquietan los secretos
¿Podrán los recuerdos olvidar los recuerdos?.
Olvido de una soledad a tu merced.....
A su grandeza, el inmortal, la noche del alma.
-¿La noche del alma?
-El día que pereció el alba; era una pluma liviana y desnuda
cayendo con calma-
El rostro que ocupó las historias de sus esclavos
forjará el reino, y en él la alondra cerniéndose,
-¿Qué más puedo esperar?- Pensarías en virtud de todo fulgor.
Oh... El incienso, lavanda perfumada en libertad,
abastece, plácida, su entorno violeta.
El doceavo libro de los pactos, menos temeroso
que los primeros y segundos, debe ser
casi como un pasaje a la inmensidad, y aun así no dejan de ser
pernicioso para la infinidad.
su profecía.
Los mares aquietan los secretos
¿Podrán los recuerdos olvidar los recuerdos?.
Olvido de una soledad a tu merced.....
A su grandeza, el inmortal, la noche del alma.
-¿La noche del alma?
-El día que pereció el alba; era una pluma liviana y desnuda
cayendo con calma-
El rostro que ocupó las historias de sus esclavos
forjará el reino, y en él la alondra cerniéndose,
-¿Qué más puedo esperar?- Pensarías en virtud de todo fulgor.
Oh... El incienso, lavanda perfumada en libertad,
abastece, plácida, su entorno violeta.
El doceavo libro de los pactos, menos temeroso
que los primeros y segundos, debe ser
casi como un pasaje a la inmensidad, y aun así no dejan de ser
pernicioso para la infinidad.