Cayo Mario
Poeta recién llegado
Ver crecer a tus hijos es como desprenderse poco a poco de una parte de tu cuerpo, y quizá lo más duro sea pensar que ya no eres el procurador de su felicidad. Para un hombre, es lo más parecido a haberlo llevado dentro que podremos experimentar jamás.
Tengo miedo del día
en que los días te alejen,
hijo mío,
de esos días que vendrán
con el silencio de puntillas
a aprenderse de memoria
las cerraduras de las puertas;
de esos días que vendrán
a llevarse las maletas
porque en el fondo de tu armario
ya no cabrán más promesas;
de esos días que vendrán,
con la nostalgia de una alegría vieja,
y pasaré de llevarte de la mano
a empezar a seguir tus huellas...
Sé que serán días en que tu ausencia
adivine las preguntas
para las que sabe bien
que no tengo respuesta.
Tengo miedo del día
en que los días te alejen,
hijo mío,
de esos días que vendrán
con el silencio de puntillas
a aprenderse de memoria
las cerraduras de las puertas;
de esos días que vendrán
a llevarse las maletas
porque en el fondo de tu armario
ya no cabrán más promesas;
de esos días que vendrán,
con la nostalgia de una alegría vieja,
y pasaré de llevarte de la mano
a empezar a seguir tus huellas...
Sé que serán días en que tu ausencia
adivine las preguntas
para las que sabe bien
que no tengo respuesta.