Mary C. López
Una mujer de líneas y procesos.
LOS DESATINOS DE UNA DESVELADA
Gris o rojo que importan los colores esta noche, estoy sin sueño cerca de las cuatro de la mañana; el aire acondicionado me ayuda a no sentir de mas el atroz calor de mi tierra, pero esta necesidad intensa de mi piel por sentir la tuya no la calma nada. Como no soy de arena, de mármol o de concha nácar, sería ideal no sentir esta noche nada.
Olvidar el tenue galopar de la sangre por mis venas, el sonido de mi corazón llamando quedito por tu presencia… y ese acallado grito de mi piel pidiéndote de vuelta a las orillas de mi esencia, Todo reclama tu presencia, estoy tan vulnerable, que si cierro los ojos me sentiré muerta y no puedo fallarte quizás mañana necesites tu de mi presencia.
Si tal vez me necesites cuando los lagos no existan, cuando los cielos se caigan, cuando la tierra no sostenga tus pasos y el sonido melodioso de la brisa se ausente de tu vida… quizás entonces me necesites y quiero estar para ti ese día; que importa entonces lo que ahora siento, lo que ahora atormenta mi centro.
Consuelo me queda que estoy en tu sueño, más allá de tu efímera realidad inventada… donde cambiaste el universo por una estrella dorada, Ahora el universo esta tambaleante, encerrado en esta habitación cerrada, la oscuridad solo se rompe de cuando en cuando dando esperanza.
Porque te conozco tanto, es que te espero ahora. No es la primera vez que buscas primaveras, consiente que tú no encajas en ellas. Tú eres árbol silvestre que vive y se estremece entre otoño e invierno, tú renaces en el roce de mi cuerpo y en la dosis de dulzura que bebes con avidez de mi palabra y figura… Yo soy la mujer que vive en la poesía… Hoy, hoy estoy aquí compuesta en prosa pura, porque por ti me reinvento poeta de estructuras.
Mary C. López
*Explorando otras formas ante abandono de Morfeo,
esta noche de desvelo.
Gris o rojo que importan los colores esta noche, estoy sin sueño cerca de las cuatro de la mañana; el aire acondicionado me ayuda a no sentir de mas el atroz calor de mi tierra, pero esta necesidad intensa de mi piel por sentir la tuya no la calma nada. Como no soy de arena, de mármol o de concha nácar, sería ideal no sentir esta noche nada.
Olvidar el tenue galopar de la sangre por mis venas, el sonido de mi corazón llamando quedito por tu presencia… y ese acallado grito de mi piel pidiéndote de vuelta a las orillas de mi esencia, Todo reclama tu presencia, estoy tan vulnerable, que si cierro los ojos me sentiré muerta y no puedo fallarte quizás mañana necesites tu de mi presencia.
Si tal vez me necesites cuando los lagos no existan, cuando los cielos se caigan, cuando la tierra no sostenga tus pasos y el sonido melodioso de la brisa se ausente de tu vida… quizás entonces me necesites y quiero estar para ti ese día; que importa entonces lo que ahora siento, lo que ahora atormenta mi centro.
Consuelo me queda que estoy en tu sueño, más allá de tu efímera realidad inventada… donde cambiaste el universo por una estrella dorada, Ahora el universo esta tambaleante, encerrado en esta habitación cerrada, la oscuridad solo se rompe de cuando en cuando dando esperanza.
Porque te conozco tanto, es que te espero ahora. No es la primera vez que buscas primaveras, consiente que tú no encajas en ellas. Tú eres árbol silvestre que vive y se estremece entre otoño e invierno, tú renaces en el roce de mi cuerpo y en la dosis de dulzura que bebes con avidez de mi palabra y figura… Yo soy la mujer que vive en la poesía… Hoy, hoy estoy aquí compuesta en prosa pura, porque por ti me reinvento poeta de estructuras.
Mary C. López
*Explorando otras formas ante abandono de Morfeo,
esta noche de desvelo.
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