Uqbar
Poeta que considera el portal su segunda casa
Huroneando rincones crujientes,
tropiezo con pasos temblorosos
agrietados de recuerdos.
Asomarse
a la inmensa tristeza
del rojo de tus ojos.
Intuir
tu mueca desvalida
sonriendo desde el alma.
Timidez en tu mano
enguantada despidiendo
la vida.
Orillando la razón,
desecho cubrirte de polvo.
No hay puerta que asile el dolor.
Tu reposo cerró para siempre
el desván de mis sueños.
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