Reniel Floyer
Poeta asiduo al portal
Hablo del verde que nunca se acaba
y si el infortunio toca sus puertas
con su seco y tétrico marrón
pasara un tiempo, mas siempre reverdecerá.
Hablo también de la bruma
esa melancolía vaga que brota del gris
ese humo que cubre hasta la luz del sol
que agrieta al más fiero corazón.
Hablo del manto escarlata con que viste la pasión
y del amarillento ardor de su fuego
que acelera el instinto
desterrando a la razón.
Y hablo también del negro y sus misterios
quizás sea un color más
o tal vez sea la ausencia de todo color
pero siempre enigmático
crudo y concreto a su vez.
Hablo de toda esa caravana de gamas
en blanco y negro o en tecnicolor
en una monótona imagen lineal
o en lo fascinante de lo tridimensional.
Pero están ahí…
colores que tiñen el alma
nos llenan de gozo, placer y alegría
o nos amargan la vida.
Reniel Floyer - Paraguay
y si el infortunio toca sus puertas
con su seco y tétrico marrón
pasara un tiempo, mas siempre reverdecerá.
Hablo también de la bruma
esa melancolía vaga que brota del gris
ese humo que cubre hasta la luz del sol
que agrieta al más fiero corazón.
Hablo del manto escarlata con que viste la pasión
y del amarillento ardor de su fuego
que acelera el instinto
desterrando a la razón.
Y hablo también del negro y sus misterios
quizás sea un color más
o tal vez sea la ausencia de todo color
pero siempre enigmático
crudo y concreto a su vez.
Hablo de toda esa caravana de gamas
en blanco y negro o en tecnicolor
en una monótona imagen lineal
o en lo fascinante de lo tridimensional.
Pero están ahí…
colores que tiñen el alma
nos llenan de gozo, placer y alegría
o nos amargan la vida.
Reniel Floyer - Paraguay