nesbith
EL MONSTRUO DEL LAGO.
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Una joven hada de piel durazno se enamoró
de un fuerte y gallardo elfo que vivía en el bosque tornasol y con él allí moró,
después de un año de amor y alegría
tuvieron una preciosa bendición que la vida les cambiaría.
Nació el pequeño Torn, de piel durazno y alas color celeste
tenía sus chapetes tornasol fijos en dirección al este,
cargaba siempre sobre su rostro el cabello
pues su resplandor, era cegadoramente bello.
Era invierno sobre el bosque y su cielo
el agua pura y cristalina era sustituida por hielo,
todos los elfos del bosque hambre pasaban
pues las abejas sin luz no producían miel y se enojaban.
Ella no compartían sus provisiones
estaban a la defensiva como feroces leones,
nadie se atrevía a pedirles un poco
y decían que quien lo hiciera, debía estar loco.
Una mañana Torn salio de casa,
cansado de ver a su madre sufrir, decidido, tomo una tasa
dio un beso a su padre y salió, sin decir que iría a buscar miel,
camino entre el bosque que ahora tenía olor a hiel,
su pequeñez, le hacia ágil para trepar sobre el almendral,
La puerta era custodiada por un par de abejas, llamadas “Obreras”
eran del mismo tamaño que nuestro amigo, pero eran realmente unas fieras
Torn, sin temor alguno se acercó,
las abejas dijeron “¡Alto ahí, nadie puede traspasar el cerco!”
Ellas se acercaron con gesto hostil y preguntaron: ¿Qué quieres?
Torn cerró sus ojos y mostró la tasa diciendo:“Necesito miel para las mujeres”
las abejas molestas gritaron: “No hay luz para buscar polen, el Sol no ha salido”
el viento gélido descubrió el rostro de Torn y el ambiente cambió a cálido,
esperanzadas y sorprendidas las custodias
vieron el Sol reflejado en los chapetes de Torn, como no lo veían en días,
presurosas, lo llevaron con su reina, quien al ver su rostro
supo que él era la solución a la ausencia de su amado astro.
Desde entonces, un joven audaz vuela a la par de una abeja
cada vez que el Sol sobre las nubes se aleja,
sus chapetes son la guía para millones de obreras
quienes viven felices, por que al brindar miel son las primeras.
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Una joven hada de piel durazno se enamoró
de un fuerte y gallardo elfo que vivía en el bosque tornasol y con él allí moró,
después de un año de amor y alegría
tuvieron una preciosa bendición que la vida les cambiaría.
Nació el pequeño Torn, de piel durazno y alas color celeste
tenía sus chapetes tornasol fijos en dirección al este,
cargaba siempre sobre su rostro el cabello
pues su resplandor, era cegadoramente bello.
Era invierno sobre el bosque y su cielo
el agua pura y cristalina era sustituida por hielo,
todos los elfos del bosque hambre pasaban
pues las abejas sin luz no producían miel y se enojaban.
Ella no compartían sus provisiones
estaban a la defensiva como feroces leones,
nadie se atrevía a pedirles un poco
y decían que quien lo hiciera, debía estar loco.
Una mañana Torn salio de casa,
cansado de ver a su madre sufrir, decidido, tomo una tasa
dio un beso a su padre y salió, sin decir que iría a buscar miel,
camino entre el bosque que ahora tenía olor a hiel,
su pequeñez, le hacia ágil para trepar sobre el almendral,
trepó y voló hasta llegar a la colmena central.
La puerta era custodiada por un par de abejas, llamadas “Obreras”
eran del mismo tamaño que nuestro amigo, pero eran realmente unas fieras
Torn, sin temor alguno se acercó,
las abejas dijeron “¡Alto ahí, nadie puede traspasar el cerco!”
Ellas se acercaron con gesto hostil y preguntaron: ¿Qué quieres?
Torn cerró sus ojos y mostró la tasa diciendo:“Necesito miel para las mujeres”
las abejas molestas gritaron: “No hay luz para buscar polen, el Sol no ha salido”
el viento gélido descubrió el rostro de Torn y el ambiente cambió a cálido,
esperanzadas y sorprendidas las custodias
vieron el Sol reflejado en los chapetes de Torn, como no lo veían en días,
presurosas, lo llevaron con su reina, quien al ver su rostro
supo que él era la solución a la ausencia de su amado astro.
Desde entonces, un joven audaz vuela a la par de una abeja
cada vez que el Sol sobre las nubes se aleja,
sus chapetes son la guía para millones de obreras
quienes viven felices, por que al brindar miel son las primeras.
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