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Lobotomía de los sueños

danie

solo un pensamiento...
I


La vida me ofrece la cura de la psiquis,

su escalpelo frío y buido
mutila una parte de mi cerebro,
yo no percibo dolor en el instante
solo siento un letargo escoltado
por el aroma a calas marchitas del cielo…
¡Es qué mi mente está enferma
o por lo menos eso dicen los eruditos del momento!


II


Con la calamitosa marca del peso de un designio

se libra el alma antes de partir al confesado lamento,
esos anhelos de quimeras aglomeraciones,
apelmazadas y dilapidadas en sus doctas ciencias,
el nauseabundo vomito de las impúdicas doctrinas,
el culto de una esperanza y la fe dispersa
son las sombras perpetuas que me confinan
a unas mazmorras que contrae el cuerpo,
las ilusiones de la vida
que se esfuman en la noche o en el pleno día;
hasta el ulterior flébil ahínco
de una visión dentro de un sueño perplejo…,
Son algunos de las huellas de esta dolencia
que en la actualidad se hacen presente.
Frente a la rompiente del brioso piélago y su meollo
tengo ahogada la herida lacerada
con el frío de un pica hielos y su martillo
que ejecuta la personalidad de mi entendimiento,
el filo turbado que lesiona con su gélido espectro,
la punición que con su sentencia fenece
a la vidorria peregrina en su lecho.
Con la soga al cuello recorro
los patíbulos de los sentimientos
y en el reflejo de un espejo:
contemplo a mi cuerpo pútrido colgando en el puntal
y en ese momento se me escurren las lágrimas
al sentir que mis gritos rebotan en las paredes de la mente
emparedara en los muros macizos y sus plañidos.
Es ahí cuando me pregunto:
¿extraño a mi conciencia?
¿qué son los sueños
y por qué no puedo retenerlos por completo?
¿por qué se escapan con el alma

de este cuerpo consumido?
¡Si pudieran retenerlos solo unos segundos antes de su partir…
de esta infesta vida!


III


Así deambulo como un embase vacío e inerte sin contenido,

con la añoranza perdida,
con la razón que se esconde en mi naturaleza difunta
por el pérfido venablo incrustado en mi cabeza,
con el despido y la congoja que me produce
con su letanía la partida de ese ímpetu de estar vivo.
Es que con ese postrero respiro,
clamo por esos deseos y las aspiraciones
que son parte de las pesadillas y la sombra de la muerte.
Finalmente la lobotomía se hace presente
en las ruinas de la cabal de mi cognición
y allá donde el oráculo predigo este tiempo,
en el silente de un ocaso arcaico,
el dolor se apodera de mi cerebro.
Esos clavos oxidados en mi cráneo (llamados ideas)
son los precintos de un ataúd en el mausoleo de los recuerdos,
recuerdos que poco a poco se sepultan más hondo
en el abismo de las opresiones
(esos celebres actos impúdicos que avasallan la razón
y por la cual me diagnosticaron que estoy enfermo)
con cada latido de mi corazón.
Es solo un destello de un viejo recuerdo en la reminiscencia;
así deambulo como un pasmado viviente…
¡Es qué la mente maneja al cuerpo con su motor
que son los deseos, las inspiraciones y los afanosos anhelos!
Y sin ellos soy solo un vestigio de una larva sin sentimientos.



-------------------------------------------------------------------------------------------------
Malditas ideas que te las inculcan desde chico…
Hastió de pensamientos celebres indignos al sacrificio;
mientras tu alma vaga en el panteón del recuerdo
los dioses se hacen omnipotentes solamente en su corrupta sociedad narcisista y yo soy ejecutado solamente por ese cerebro comunista.

(Al diablo las ideas, vivo y muero mejor con mi lobotomía aunque esa sea mi triste agonía)




Al diablo el narcicismo hipócrita y su lavado de cerebro ...



 
I


La vida me ofrece la cura de la psiquis,

su escalpelo frío y buido
mutila una parte de mi cerebro,
yo no percibo dolor en el instante
solo siento un letargo escoltado
por el aroma a calas marchitas del cielo…
¡Es qué mi mente está enferma
o por lo menos eso dicen los eruditos del momento!


II


Con la calamitosa marca del peso de un designio

se libra el alma antes de partir al confesado lamento,
esos anhelos de quimeras aglomeraciones,
apelmazadas y dilapidadas en sus doctas ciencias,
el nauseabundo vomito de las impúdicas doctrinas,
el culto de una esperanza y la fe dispersa
son las sombras perpetuas que me confinan
a unas mazmorras que contrae el cuerpo,
las ilusiones de la vida
que se esfuman en la noche o en el pleno día;
hasta el ulterior flébil ahínco
de una visión dentro de un sueño perplejo…,
Son algunos de las huellas de esta dolencia
que en la actualidad se hacen presente.
Frente a la rompiente del brioso piélago y su meollo
tengo ahogada la herida lacerada
con el frío de un pica hielos y su martillo
que ejecuta la personalidad de mi entendimiento,
el filo turbado que lesiona con su gélido espectro,
la punición que con su sentencia fenece
a la vidorria peregrina en su lecho.
Con la soga al cuello recorro
los patíbulos de los sentimientos
y en el reflejo de un espejo:
contemplo a mi cuerpo pútrido colgando en el puntal
y en ese momento se me escurren las lágrimas
al sentir que mis gritos rebotan en las paredes de la mente
emparedara en los muros macizos y sus plañidos.
Es ahí cuando me pregunto:
¿extraño a mi conciencia?
¿qué son los sueños
y por qué no puedo retenerlos por completo?
¿por qué se escapan con el alma

de este cuerpo consumido?
¡Si pudieran retenerlos solo unos segundos antes de su partir…
de esta infesta vida!


III


Así deambulo como un embase vacío e inerte sin contenido,

con la añoranza perdida,
con la razón que se esconde en mi naturaleza difunta
por el pérfido venablo incrustado en mi cabeza,
con el despido y la congoja que me produce
con su letanía la partida de ese ímpetu de estar vivo.
Es que con ese postrero respiro,
clamo por esos deseos y las aspiraciones
que son parte de las pesadillas y la sombra de la muerte.
Finalmente la lobotomía se hace presente
en las ruinas de la cabal de mi cognición
y allá donde el oráculo predigo este tiempo,
en el silente de un ocaso arcaico,
el dolor se apodera de mi cerebro.
Esos clavos oxidados en mi cráneo (llamados ideas)
son los precintos de un ataúd en el mausoleo de los recuerdos,
recuerdos que poco a poco se sepultan más hondo
en el abismo de las opresiones
(esos celebres actos impúdicos que avasallan la razón
y por la cual me diagnosticaron que estoy enfermo)
con cada latido de mi corazón.
Es solo un destello de un viejo recuerdo en la reminiscencia;
así deambulo como un pasmado viviente…
¡Es qué la mente maneja al cuerpo con su motor
que son los deseos, las inspiraciones y los afanosos anhelos!
Y sin ellos soy solo un vestigio de una larva sin sentimientos.



-------------------------------------------------------------------------------------------------
Malditas ideas que te las inculcan desde chico…
Hastió de pensamientos celebres indignos al sacrificio;
mientras tu alma vaga en el panteón del recuerdo
los dioses se hacen omnipotentes solamente en su corrupta sociedad narcisista y yo soy ejecutado solamente por ese cerebro comunista.

(Al diablo las ideas, vivo y muero mejor con mi lobotomía aunque esa sea mi triste agonía)




Al diablo el narcicismo hipócrita y su lavado de cerebro ...





Wow Danie que manera de describir cada sentimiento, simplemente magnífico, Felicitaciones merecidas me identifico con tus letras de este escrito un abrazo de tu amiga Alma Soňadora, bonita tarde
 
Son los sueños los que nos mantienen "vivos". Intenso y profundo poema, danie. Me ha gustado mucho. Abrazos.
 
este escrito me parece a algún tipo de trasformación, abrazos
I


La vida me ofrece la cura de la psiquis,

su escalpelo frío y buido
mutila una parte de mi cerebro,
yo no percibo dolor en el instante
solo siento un letargo escoltado
por el aroma a calas marchitas del cielo…
¡Es qué mi mente está enferma
o por lo menos eso dicen los eruditos del momento!


II


Con la calamitosa marca del peso de un designio

se libra el alma antes de partir al confesado lamento,
esos anhelos de quimeras aglomeraciones,
apelmazadas y dilapidadas en sus doctas ciencias,
el nauseabundo vomito de las impúdicas doctrinas,
el culto de una esperanza y la fe dispersa
son las sombras perpetuas que me confinan
a unas mazmorras que contrae el cuerpo,
las ilusiones de la vida
que se esfuman en la noche o en el pleno día;
hasta el ulterior flébil ahínco
de una visión dentro de un sueño perplejo…,
Son algunos de las huellas de esta dolencia
que en la actualidad se hacen presente.
Frente a la rompiente del brioso piélago y su meollo
tengo ahogada la herida lacerada
con el frío de un pica hielos y su martillo
que ejecuta la personalidad de mi entendimiento,
el filo turbado que lesiona con su gélido espectro,
la punición que con su sentencia fenece
a la vidorria peregrina en su lecho.
Con la soga al cuello recorro
los patíbulos de los sentimientos
y en el reflejo de un espejo:
contemplo a mi cuerpo pútrido colgando en el puntal
y en ese momento se me escurren las lágrimas
al sentir que mis gritos rebotan en las paredes de la mente
emparedara en los muros macizos y sus plañidos.
Es ahí cuando me pregunto:
¿extraño a mi conciencia?
¿qué son los sueños
y por qué no puedo retenerlos por completo?
¿por qué se escapan con el alma

de este cuerpo consumido?
¡Si pudieran retenerlos solo unos segundos antes de su partir…
de esta infesta vida!


III


Así deambulo como un embase vacío e inerte sin contenido,

con la añoranza perdida,
con la razón que se esconde en mi naturaleza difunta
por el pérfido venablo incrustado en mi cabeza,
con el despido y la congoja que me produce
con su letanía la partida de ese ímpetu de estar vivo.
Es que con ese postrero respiro,
clamo por esos deseos y las aspiraciones
que son parte de las pesadillas y la sombra de la muerte.
Finalmente la lobotomía se hace presente
en las ruinas de la cabal de mi cognición
y allá donde el oráculo predigo este tiempo,
en el silente de un ocaso arcaico,
el dolor se apodera de mi cerebro.
Esos clavos oxidados en mi cráneo (llamados ideas)
son los precintos de un ataúd en el mausoleo de los recuerdos,
recuerdos que poco a poco se sepultan más hondo
en el abismo de las opresiones
(esos celebres actos impúdicos que avasallan la razón
y por la cual me diagnosticaron que estoy enfermo)
con cada latido de mi corazón.
Es solo un destello de un viejo recuerdo en la reminiscencia;
así deambulo como un pasmado viviente…
¡Es qué la mente maneja al cuerpo con su motor
que son los deseos, las inspiraciones y los afanosos anhelos!
Y sin ellos soy solo un vestigio de una larva sin sentimientos.



-------------------------------------------------------------------------------------------------
Malditas ideas que te las inculcan desde chico…
Hastió de pensamientos celebres indignos al sacrificio;
mientras tu alma vaga en el panteón del recuerdo
los dioses se hacen omnipotentes solamente en su corrupta sociedad narcisista y yo soy ejecutado solamente por ese cerebro comunista.

(Al diablo las ideas, vivo y muero mejor con mi lobotomía aunque esa sea mi triste agonía)




Al diablo el narcicismo hipócrita y su lavado de cerebro ...




 
Esa capacidad tuya de crear espacios lúgubres y oscuros con unas letras son de admirar amigo, las imágenes se acoplan en cada verso y dan un matiz de movimiento a cada parte que se lee, me agrada volverte a leer estaba ocupado pero me gusta bastante ese talento que tienes en el manejo del idioma y las imágenes. Un gusto, saludos de tu amigo Carlos Andrés, desde Colombia.
 
Un magma maravilloso, con matices para todos los gustos. Además inconciente queriendo atravesar esa frontera, apareciendo en la conciencia, a veces, como una realidad paralela, espléndido entramado que me hace sentir más humana, un placer leerte. Has tocado mi talón de Aquiles, el maravilloso mundo de los sueños. Mis aplausos.
 
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