Saber
Poeta recién llegado
Le aúllo al espejo de las almas rotas,
le grito los versos de mi sufrimiento.
Son las historias de mis derrotas,
son todos los vacíos que yo siento.
Soy un lobo solitario, me presento.
Sin manada ni hogar, aprendí a cazar,
y el dolor ha sido mi único alimento.
Deambulo sigiloso por la estepa-ciudad,
me pierdo en llanuras de lo artificial.
Con el olor a recuerdos, yo me oriento...
y los ríos de tristeza siempre encuentro.
Mis aullidos son tenues, nadie nota
una gota de agua en el vasto universo.
Mis aullidos son patéticos, pero expresan
las lágrimas que no puedo llorar.
Mis aullidos son mi manifiesto,
son las caricias que le hago al viento
en las frías noches del adviento
cuando mi melancolía brota.
Mis aullidos son honestos.
¿Dónde está la verdad?
¿Qué es la ilusión y el sueño?
¿Qué es eternidad?
¿Acaso fui alguna vez
alguna de las luces celestiales
que admiro en mi locura?
Nada entiendo.
De nada soy dueño,
nada llamo "mi felicidad".
Pero entiendo que talvez
en los designios fatales
exista del dolor, la cura…
en todas las epifanías tardías,
los funestos y constantes soliloquios
sobre un futuro ya olvidado.
Soy un lobo solitario, lo repito.
Para otros lobos, soy un mito.
¿Cómo ser lobo siendo solitario?
Sin embargo, yo admito
que todo lo que vivo a diario
es en parte mi delito
¡las vivencias de un proscrito!
No debí aullar con más pasión que los demás.
No debí correr emocionado por una flor.
No debí contarles a los lobos mi dolor,
la miseria de llevar el alma aullando
todo el tiempo, un lamento.
No debí aullar solo y meditando
ni perderme en mi mismo,
no debí aullar para huir
de mi constante pesimismo,
ni tampoco para sentir
algo de nuevo
Soy un lobo solitario…
Soy un lobo imaginario.
le grito los versos de mi sufrimiento.
Son las historias de mis derrotas,
son todos los vacíos que yo siento.
Soy un lobo solitario, me presento.
Sin manada ni hogar, aprendí a cazar,
y el dolor ha sido mi único alimento.
Deambulo sigiloso por la estepa-ciudad,
me pierdo en llanuras de lo artificial.
Con el olor a recuerdos, yo me oriento...
y los ríos de tristeza siempre encuentro.
Mis aullidos son tenues, nadie nota
una gota de agua en el vasto universo.
Mis aullidos son patéticos, pero expresan
las lágrimas que no puedo llorar.
Mis aullidos son mi manifiesto,
son las caricias que le hago al viento
en las frías noches del adviento
cuando mi melancolía brota.
Mis aullidos son honestos.
¿Dónde está la verdad?
¿Qué es la ilusión y el sueño?
¿Qué es eternidad?
¿Acaso fui alguna vez
alguna de las luces celestiales
que admiro en mi locura?
Nada entiendo.
De nada soy dueño,
nada llamo "mi felicidad".
Pero entiendo que talvez
en los designios fatales
exista del dolor, la cura…
en todas las epifanías tardías,
los funestos y constantes soliloquios
sobre un futuro ya olvidado.
Soy un lobo solitario, lo repito.
Para otros lobos, soy un mito.
¿Cómo ser lobo siendo solitario?
Sin embargo, yo admito
que todo lo que vivo a diario
es en parte mi delito
¡las vivencias de un proscrito!
No debí aullar con más pasión que los demás.
No debí correr emocionado por una flor.
No debí contarles a los lobos mi dolor,
la miseria de llevar el alma aullando
todo el tiempo, un lamento.
No debí aullar solo y meditando
ni perderme en mi mismo,
no debí aullar para huir
de mi constante pesimismo,
ni tampoco para sentir
algo de nuevo
Soy un lobo solitario…
Soy un lobo imaginario.