IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Bullicio que pudre,
lo que una vez fue melodía,
ahora ruido,
lo que fue libertad,
ahora encierro limitado,
lo que alguna vez fue cielo y brillo,
ahora vacío firmamento,
dormidos los sentidos,
casi muertos,
abarrotados en la miseria,
encadenados a la condena,
ya no hay pájaro que ose soñar,
ni alas que se agracien de su vuelo,
todo es culpa y caída libre,
si es que
esta infelicidad no se puede elegir,
ni medir,
ni intuir,
cuando la sangre deje de brotar,
aceptaremos la derrota,
con una mirada agobiada,
con respiraciones que duelen como nunca,
labios secos
anuncian la llegada de la noche,
de su eterno frío,
anuncian que no habrán más palabras,
que las lágrimas ya no calman la sed,
y que por sed uno se muere,
por ser lo que nunca conviene.
lo que una vez fue melodía,
ahora ruido,
lo que fue libertad,
ahora encierro limitado,
lo que alguna vez fue cielo y brillo,
ahora vacío firmamento,
dormidos los sentidos,
casi muertos,
abarrotados en la miseria,
encadenados a la condena,
ya no hay pájaro que ose soñar,
ni alas que se agracien de su vuelo,
todo es culpa y caída libre,
si es que
esta infelicidad no se puede elegir,
ni medir,
ni intuir,
cuando la sangre deje de brotar,
aceptaremos la derrota,
con una mirada agobiada,
con respiraciones que duelen como nunca,
labios secos
anuncian la llegada de la noche,
de su eterno frío,
anuncian que no habrán más palabras,
que las lágrimas ya no calman la sed,
y que por sed uno se muere,
por ser lo que nunca conviene.