Mi angelical mal toma fuerza
en cada impulso k remueve mi cabeza.
Tus ojos chapoteantes en su amargura
segregan un olor pestilente
que me aleja de tus caricias.
Tu mueca perpetúa cada rincón de mi cabeza
y resurge en cada nuevo amanecer
deseando convertirse en otra persona,
aquélla que no viera tu indeseada piel
sumergirse en la putrefacción de tus ojos.
Destellos de elixires flotan en mis enojados recursos
por salvarte de tu abismal repugnancia
por todo ser del k rezume de su nariz
la magia k un día tu abandonaste.
Soy cruel, mas la crueldad se hizo en mí
al mismo son k mis heridas,
mas con mi piel endurecí las margaritas
oxidadas por tu segregar de lágrimas,
por tu segregar de lágrimas negras,
de lágrimas que keman mi piel,
de enjambres que atacan tu piel edulcorada de mentiras,
de hormigas que acarrean con soltura su deber.
en cada impulso k remueve mi cabeza.
Tus ojos chapoteantes en su amargura
segregan un olor pestilente
que me aleja de tus caricias.
Tu mueca perpetúa cada rincón de mi cabeza
y resurge en cada nuevo amanecer
deseando convertirse en otra persona,
aquélla que no viera tu indeseada piel
sumergirse en la putrefacción de tus ojos.
Destellos de elixires flotan en mis enojados recursos
por salvarte de tu abismal repugnancia
por todo ser del k rezume de su nariz
la magia k un día tu abandonaste.
Soy cruel, mas la crueldad se hizo en mí
al mismo son k mis heridas,
mas con mi piel endurecí las margaritas
oxidadas por tu segregar de lágrimas,
por tu segregar de lágrimas negras,
de lágrimas que keman mi piel,
de enjambres que atacan tu piel edulcorada de mentiras,
de hormigas que acarrean con soltura su deber.