Jorge Mosquera
Poeta recién llegado
He llorado todo el día,
Y aun sigo llorando.
A medida que voy pensándote lloro,
Y entonces te escribo.
Te escribo que te extraño,
Que es inmenso el vacío que siento cuando no te veo.
Paso inquieto todo el día,
No logro concentrarme en nada más que no sea tu recuerdo.
Pasan las horas y mis lágrimas denotan más tristeza,
Te sigo escribiendo y no dejo de quererte.
No sé que hacer para olvidar que te conocí,
Que me enamoré de ti.
Palpo tu esencia en la suave brisa que envuelve la noche,
Siento que rozo tus manos cuando alzo las mías hacia el cielo.
Y entonces recuerdo que no te tengo,
Que te has alejado fría como el más crudo de los inviernos.
Sigo llorando.
No puedo destruir el mundo que con sueños construí para ti,
Ni puedo borrar las palabras que te dije
Cuando contemplamos esos atardeceres solitarios,
Juntos tu y yo como dos enamorados.
Percibo tu aroma en el perfume de una flor,
Y la dulzura ausente de tus besos,
Se ha extraviado en mis labios y no la encuentro.
Ni siquiera puedo recordar cómo eran los días junto a ti,
La angustia es demasiado profunda e hiriente,
Mis lágrimas no me dejan ver con claridad tu rostro en mi memoria.
Ya no quiero seguir llorando.
Pero cómo lo hago si cada mañana cuando me levanto,
Cuando intento comenzar el día como un ser humano completo,
Lleno de vida y las ganas de vivirla,
Me doy cuenta de que te he perdido.
Cómo me olvido de ti,
Aunque sea por un momento,
Para poder saber en un par de segundos,
Como se sienten los demás al sonreír.
Te extraño porque no he dejado de quererte.
Te extraño porque eres todo para mí.
Algún día sabrás cuanto te he amado,
Si me ves llorar por ti.
Pero date prisa por favor,
Porque no pienso seguir, por siempre, llorando.
Y aun sigo llorando.
A medida que voy pensándote lloro,
Y entonces te escribo.
Te escribo que te extraño,
Que es inmenso el vacío que siento cuando no te veo.
Paso inquieto todo el día,
No logro concentrarme en nada más que no sea tu recuerdo.
Pasan las horas y mis lágrimas denotan más tristeza,
Te sigo escribiendo y no dejo de quererte.
No sé que hacer para olvidar que te conocí,
Que me enamoré de ti.
Palpo tu esencia en la suave brisa que envuelve la noche,
Siento que rozo tus manos cuando alzo las mías hacia el cielo.
Y entonces recuerdo que no te tengo,
Que te has alejado fría como el más crudo de los inviernos.
Sigo llorando.
No puedo destruir el mundo que con sueños construí para ti,
Ni puedo borrar las palabras que te dije
Cuando contemplamos esos atardeceres solitarios,
Juntos tu y yo como dos enamorados.
Percibo tu aroma en el perfume de una flor,
Y la dulzura ausente de tus besos,
Se ha extraviado en mis labios y no la encuentro.
Ni siquiera puedo recordar cómo eran los días junto a ti,
La angustia es demasiado profunda e hiriente,
Mis lágrimas no me dejan ver con claridad tu rostro en mi memoria.
Ya no quiero seguir llorando.
Pero cómo lo hago si cada mañana cuando me levanto,
Cuando intento comenzar el día como un ser humano completo,
Lleno de vida y las ganas de vivirla,
Me doy cuenta de que te he perdido.
Cómo me olvido de ti,
Aunque sea por un momento,
Para poder saber en un par de segundos,
Como se sienten los demás al sonreír.
Te extraño porque no he dejado de quererte.
Te extraño porque eres todo para mí.
Algún día sabrás cuanto te he amado,
Si me ves llorar por ti.
Pero date prisa por favor,
Porque no pienso seguir, por siempre, llorando.