Ver hipnotizado el espectáculo de unas lágrimas. Es un circo, encanto de noche para mostrarme con un sentimiento de clown y describirme desalojado por las brisas de tus mareas.
LLORAN LAS LÁGRIMAS ENTRE PALABRAS
Lloran las lágrimas entre palabras,
es hipnosis de azarosos trapecios,
un espectáculo del misterio floral
que gira en el destino de las aureolas
donde me siento mártir disuelto en luz.
Amor alegre de circo loco y atropellado,
arlequín ante el público de los sentimientos,
ilusionista agónico que en malabares
introduce la pasión desde las contorsiones
para robar las ánforas de tus esquivos espacios.
¡Señoras…, señores!
¡Comienza el encanto de la noche!
Quiero que el muro del amor
se adorne de mis emociones,
y en esta declaración…
Crezco como el hermoso payaso
para que en audiencias de temores
mi aliento sea oráculo de llamadas,
lienzo de rutas cosidas por savias
en el inocente juego de las acrobacias.
Muestro el anillo…, cuna para que rían;
te entrego mi corona de soles y miradas
que húmedas se lanzan desde la caída
de los agradecimientos que se encierran
para ver el reborde oscuro de las estacas.
¡Sentir a mi clown! Está abrumado, pero…
Aun se puede embeberse de ritos disueltos
para llegar a las esquinas de tu corazón;
inconmensurable ante el destino…,
puertas de empapado silencio eterno;
para ti desde el matiz de mi nariz
que, sonrojada, es sinfonía de pecho.
Cristal bello para ver la silueta
del verbo propagado por nuestra luna;
soy así pasión y en destrozo un soplo
encubierto por el estupor de tu cielo.
Vuelvo a reclinarme público del más allá,
marea para estampar a mis infortunios
donde se paralizan los desiertos sentidos
por grises de azules que se confunden
entre las misantropías de los sueños.
Hambre, renazco como el viento
cíclope de los alborozos iluminados,
haz de mí para ti, esa única marea.
* * * * * * *
luzyabsenta
es hipnosis de azarosos trapecios,
un espectáculo del misterio floral
que gira en el destino de las aureolas
donde me siento mártir disuelto en luz.
Amor alegre de circo loco y atropellado,
arlequín ante el público de los sentimientos,
ilusionista agónico que en malabares
introduce la pasión desde las contorsiones
para robar las ánforas de tus esquivos espacios.
¡Señoras…, señores!
¡Comienza el encanto de la noche!
Quiero que el muro del amor
se adorne de mis emociones,
y en esta declaración…
Crezco como el hermoso payaso
para que en audiencias de temores
mi aliento sea oráculo de llamadas,
lienzo de rutas cosidas por savias
en el inocente juego de las acrobacias.
Muestro el anillo…, cuna para que rían;
te entrego mi corona de soles y miradas
que húmedas se lanzan desde la caída
de los agradecimientos que se encierran
para ver el reborde oscuro de las estacas.
¡Sentir a mi clown! Está abrumado, pero…
Aun se puede embeberse de ritos disueltos
para llegar a las esquinas de tu corazón;
inconmensurable ante el destino…,
puertas de empapado silencio eterno;
para ti desde el matiz de mi nariz
que, sonrojada, es sinfonía de pecho.
Cristal bello para ver la silueta
del verbo propagado por nuestra luna;
soy así pasión y en destrozo un soplo
encubierto por el estupor de tu cielo.
Vuelvo a reclinarme público del más allá,
marea para estampar a mis infortunios
donde se paralizan los desiertos sentidos
por grises de azules que se confunden
entre las misantropías de los sueños.
Hambre, renazco como el viento
cíclope de los alborozos iluminados,
haz de mí para ti, esa única marea.
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luzyabsenta