Te busqué entre mares sin agua
y cielos donde las estrellas sangraban,
pero no sé si fui yo quien se perdió en tu sombra
o tú quien naufragó en mis incendios.
En el fondo,
fuiste tú quien se extravió,
porque mi alma aún grita tu nombre
como un faro ardiendo en mitad de la nada.
No quiero recordar
el sudor incendiando nuestras pieles,
ni la oscuridad rompiéndose en colores imposibles,
ni el instante en que me robaste el sol
y me dejaste condenada
a un universo sin lunas.
Mis lágrimas, largas como caminos sin final,
se arrastran por la tierra
buscando tu aroma.
Hice un pacto con Lucifer
y cambié mi eternidad
por la hoguera de tu amor,
por quemarme en las llamas
que llevan tatuado tu nombre.
Ahora navego en un barco sin norte ni sur,
sin mar ni horizonte,
flotando en el eco de tu voz.
Si volvemos a encontrarnos,
quiero que la llama despierte
y que el universo se doble sobre nosotros,
como dos constelaciones en guerra,
devorándose hasta arder.
Tu amor es veneno,
pero es un veneno que quiero beber
hasta romperme los huesos de placer,
mordiéndote la boca hasta que la noche grite,
rozando tu piel como quien acaricia
el centro ardiente de una estrella.
Dale la vida a quien quieras,
pero a mí dame una noche sin principio ni final,
un incendio que se alimente de nuestros cuerpos,
hasta que el cielo se rompa en gemidos de luz.
Recuerdo tu tronco derramando agua sobre mí,
mis manos bebiendo de tu cauce,
la noche doblándose en universos,
y solo tú y yo,
devorando el infinito
bajo un cielo ardiendo de estrellas.
-Dior
y cielos donde las estrellas sangraban,
pero no sé si fui yo quien se perdió en tu sombra
o tú quien naufragó en mis incendios.
En el fondo,
fuiste tú quien se extravió,
porque mi alma aún grita tu nombre
como un faro ardiendo en mitad de la nada.
No quiero recordar
el sudor incendiando nuestras pieles,
ni la oscuridad rompiéndose en colores imposibles,
ni el instante en que me robaste el sol
y me dejaste condenada
a un universo sin lunas.
Mis lágrimas, largas como caminos sin final,
se arrastran por la tierra
buscando tu aroma.
Hice un pacto con Lucifer
y cambié mi eternidad
por la hoguera de tu amor,
por quemarme en las llamas
que llevan tatuado tu nombre.
Ahora navego en un barco sin norte ni sur,
sin mar ni horizonte,
flotando en el eco de tu voz.
Si volvemos a encontrarnos,
quiero que la llama despierte
y que el universo se doble sobre nosotros,
como dos constelaciones en guerra,
devorándose hasta arder.
Tu amor es veneno,
pero es un veneno que quiero beber
hasta romperme los huesos de placer,
mordiéndote la boca hasta que la noche grite,
rozando tu piel como quien acaricia
el centro ardiente de una estrella.
Dale la vida a quien quieras,
pero a mí dame una noche sin principio ni final,
un incendio que se alimente de nuestros cuerpos,
hasta que el cielo se rompa en gemidos de luz.
Recuerdo tu tronco derramando agua sobre mí,
mis manos bebiendo de tu cauce,
la noche doblándose en universos,
y solo tú y yo,
devorando el infinito
bajo un cielo ardiendo de estrellas.
-Dior