Fernando Pavlova
Poeta veterano y reconocido en el portal.
Santos silentes
cardos dormidos.
Frágil y abandonada
como credo dolido
Cuatro letras borradas
y dos ramos bebidos.
Una noche crestada
de claro y cirios
vi una insomne muchacha
rezando olvido
en el rostro pintada
de albor y estío
la seguía de cerca
un niño perdido.
- A quién llora damita
su tierno lamento
nadie sabe quien mora
aquel blanco lienzo
- Es el amor sin nombre
de sueño eterno
y su lápida en blanco
es mi destierro.
- Aquí todos dormitan
cual viejo acebo
los libraron de culpa
hace mucho tiempo
- De mis lágrimas sepias
el tormento bebo
soy la fiel peregrina
de su secreto.
- En el eximio mármol
ya no hay misterios
una vez que aquí llegan
todos son buenos
se sudaron la vida
como ateos
al dormir de perdón
los ungieron
- En mi vientre fue el fruto
de un vil pecado
sin nacer le di un nombre
y lo he olvidado
hoy lo busco en las flores
de los finados
debo irme descalza
pisando el llanto
Santos silentes
cardos dormidos.
Se la ve por las noches
de claro y cirios
siempre la sigue cerca
el niño perdido.
va buscando aquel nombre
entre los cenizos
Santos silentes
cardos dormidos.
mientras no lo recuerde
no verá al no nacido.
cardos dormidos.
Frágil y abandonada
como credo dolido
Cuatro letras borradas
y dos ramos bebidos.
Una noche crestada
de claro y cirios
vi una insomne muchacha
rezando olvido
en el rostro pintada
de albor y estío
la seguía de cerca
un niño perdido.
- A quién llora damita
su tierno lamento
nadie sabe quien mora
aquel blanco lienzo
- Es el amor sin nombre
de sueño eterno
y su lápida en blanco
es mi destierro.
- Aquí todos dormitan
cual viejo acebo
los libraron de culpa
hace mucho tiempo
- De mis lágrimas sepias
el tormento bebo
soy la fiel peregrina
de su secreto.
- En el eximio mármol
ya no hay misterios
una vez que aquí llegan
todos son buenos
se sudaron la vida
como ateos
al dormir de perdón
los ungieron
- En mi vientre fue el fruto
de un vil pecado
sin nacer le di un nombre
y lo he olvidado
hoy lo busco en las flores
de los finados
debo irme descalza
pisando el llanto
Santos silentes
cardos dormidos.
Se la ve por las noches
de claro y cirios
siempre la sigue cerca
el niño perdido.
va buscando aquel nombre
entre los cenizos
Santos silentes
cardos dormidos.
mientras no lo recuerde
no verá al no nacido.