[center:1e11517c79]Esta es la historia de un noble
Quien era buen jardinero y mejor podador
Su relato me lo contó un viejo
Que había salido de la cripta del terror.
Este noble tenía un castillo
Obtenido de estirpe barroca por herencia
Pasaba las horas en su jardín
Podando sus rosas con cariño y paciencia.
Recortaba sus matorrales
Con forma de alegres y bellos serafines
Y por las noches paseaba
A lomos de su potro de rubias crines.
En una de estas ocasiones
Oyó en la lejanía un ritmo acompasado
Dulce melodía de piano
Que lo dejó perplejo y enamorado.
Era obra de las graciosas manos
De una joven moza rubia de nívea piel
Cabellos como venas de oro
Lindos ojos verdes y labios sabor a miel.
Escribía el noble desde entonces
A ella cada mañana un nuevo soneto
Mas en las sombras ocultaba
El más terrible y funesto secreto.
El horror más pavoroso
Una histeria demoníaca a la luna llena
Que roba su aliento y sueño
Haciéndolo sufrir cual alma en pena.
Cierto día de amarga tormenta
Llegada la hora en la que el astro de luz caía
Corrió en su castillo el noble
Escaleras abajo en ruin melancolía.
Descendió al lúgubre sótano
Movidos por miedo y sensaciones extrañas
Entre vómito y sudor frío
Anda el caserón hasta sus mismas entrañas.
Encerrado ya con su órgano
Calma los nervios tocando una melodía insana
Ahora cree encontrarse seguro
Y por fin a salvo de la luz de Diana*.
Mas al amparo de medianoche
Cae un relámpago soberano y certero
Choca este rayo enfurecido
Y abre en la pared un diminuto agujero.
Observa horrorizado el prodigio
Cuando penetra un haz de luz plateado y cruel
Mortal brazo de luna llena
Es la sádica voluntad de Samael.
El noble grita impotente
A merced del macabro castigo del cielo
Aullido de dolor infinito
Grotesca forma de músculo y pelo.
Ruge asesino el hombre-lobo
Dos gigantes metros de fuerza y poder
Tiene el monstruo una sed de sangre
Imposible que estos muros puedan contener.
Irrumpe el lobo en el jardín
Dónde antes rosas y ángeles tallados hubo
Se extiende ahora la morada
De fuego fatuo, demontre e incubo.
Tras el animal un infierno,
El ornamentado castillo en llamas,
Olfatea el aire sediento
Buscando sangre y carne de hermosas damas.
Corre a su presa la fiera
Ha captado un dulce olor que le excita
Siguiendo una melodía de piano
Pulsada a manos de la hermosa jovencita.
En poco llega a su morada
Y sin piedad desprende tuétano de hueso
No tiene idea de lo que hace
En su horrendo y bacanal exceso.
A la primera luz de la aurora
Acaba la masacre y vuelve a su estado
Sobre una pila de despojos
Observa el noble poeta qué ha pasado.
Empalidece ante el espanto
De ver las consecuencias de su acto homicida
Al ver en pedazos a su amada
No puede otra cosa más que arrancarse la vida.[/center:1e11517c79]
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[/center:1e11517c79]
[center:1e11517c79]*Deidad de la luna.[/center:1e11517c79]
Quien era buen jardinero y mejor podador
Su relato me lo contó un viejo
Que había salido de la cripta del terror.
Este noble tenía un castillo
Obtenido de estirpe barroca por herencia
Pasaba las horas en su jardín
Podando sus rosas con cariño y paciencia.
Recortaba sus matorrales
Con forma de alegres y bellos serafines
Y por las noches paseaba
A lomos de su potro de rubias crines.
En una de estas ocasiones
Oyó en la lejanía un ritmo acompasado
Dulce melodía de piano
Que lo dejó perplejo y enamorado.
Era obra de las graciosas manos
De una joven moza rubia de nívea piel
Cabellos como venas de oro
Lindos ojos verdes y labios sabor a miel.
Escribía el noble desde entonces
A ella cada mañana un nuevo soneto
Mas en las sombras ocultaba
El más terrible y funesto secreto.
El horror más pavoroso
Una histeria demoníaca a la luna llena
Que roba su aliento y sueño
Haciéndolo sufrir cual alma en pena.
Cierto día de amarga tormenta
Llegada la hora en la que el astro de luz caía
Corrió en su castillo el noble
Escaleras abajo en ruin melancolía.
Descendió al lúgubre sótano
Movidos por miedo y sensaciones extrañas
Entre vómito y sudor frío
Anda el caserón hasta sus mismas entrañas.
Encerrado ya con su órgano
Calma los nervios tocando una melodía insana
Ahora cree encontrarse seguro
Y por fin a salvo de la luz de Diana*.
Mas al amparo de medianoche
Cae un relámpago soberano y certero
Choca este rayo enfurecido
Y abre en la pared un diminuto agujero.
Observa horrorizado el prodigio
Cuando penetra un haz de luz plateado y cruel
Mortal brazo de luna llena
Es la sádica voluntad de Samael.
El noble grita impotente
A merced del macabro castigo del cielo
Aullido de dolor infinito
Grotesca forma de músculo y pelo.
Ruge asesino el hombre-lobo
Dos gigantes metros de fuerza y poder
Tiene el monstruo una sed de sangre
Imposible que estos muros puedan contener.
Irrumpe el lobo en el jardín
Dónde antes rosas y ángeles tallados hubo
Se extiende ahora la morada
De fuego fatuo, demontre e incubo.
Tras el animal un infierno,
El ornamentado castillo en llamas,
Olfatea el aire sediento
Buscando sangre y carne de hermosas damas.
Corre a su presa la fiera
Ha captado un dulce olor que le excita
Siguiendo una melodía de piano
Pulsada a manos de la hermosa jovencita.
En poco llega a su morada
Y sin piedad desprende tuétano de hueso
No tiene idea de lo que hace
En su horrendo y bacanal exceso.
A la primera luz de la aurora
Acaba la masacre y vuelve a su estado
Sobre una pila de despojos
Observa el noble poeta qué ha pasado.
Empalidece ante el espanto
De ver las consecuencias de su acto homicida
Al ver en pedazos a su amada
No puede otra cosa más que arrancarse la vida.[/center:1e11517c79]
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[center:1e11517c79]*Deidad de la luna.[/center:1e11517c79]