Jairo Castillo Romerin
Poeta adicto al portal
LIBRO DE LOS CONSEJOS
Se te ha olvidado ver la belleza detrás de las cosas.
Se te borraron ya sus claves para abrirlas,
para ingresar desnudo a sus blancos dominios
donde es fácil tragar su agua energizante
y llenarse hasta lo hondo de su música viva.
No te has vuelto a acordar de sus formas,
ni has permitido que te cerquen sus aristas,
eres aquél que discrimina sus sombras
y deja esquirlas de oprobio regadas por el suelo.
Ya no gustas extasiarte en lo profundo,
ni te agrada abrir sus complejas puertas.
Si habitaras la belleza al son de la vida
y habituaras tu oído a su enjundia amanecida
provocarías gemidos en los espacios de sus dones,
pero prefieres el olvido, la sorna,
lavarte las manos
con el vino citadino de las cosas,
de su brillar anodino
que nada dijo desde siempre.
Si volvieras a ese terreno de dicha,
y obtuvieras la primacía de sus predios,
de sus ocultos rincones a los que se ingresan
con sus frases secretas, otro serías,
otro sin esa máscara de huesos
que hoy me muestras como estandarte
de tus propias pesadillas.
Se te ha olvidado ver la belleza detrás de las cosas.
Se te borraron ya sus claves para abrirlas,
para ingresar desnudo a sus blancos dominios
donde es fácil tragar su agua energizante
y llenarse hasta lo hondo de su música viva.
No te has vuelto a acordar de sus formas,
ni has permitido que te cerquen sus aristas,
eres aquél que discrimina sus sombras
y deja esquirlas de oprobio regadas por el suelo.
Ya no gustas extasiarte en lo profundo,
ni te agrada abrir sus complejas puertas.
Si habitaras la belleza al son de la vida
y habituaras tu oído a su enjundia amanecida
provocarías gemidos en los espacios de sus dones,
pero prefieres el olvido, la sorna,
lavarte las manos
con el vino citadino de las cosas,
de su brillar anodino
que nada dijo desde siempre.
Si volvieras a ese terreno de dicha,
y obtuvieras la primacía de sus predios,
de sus ocultos rincones a los que se ingresan
con sus frases secretas, otro serías,
otro sin esa máscara de huesos
que hoy me muestras como estandarte
de tus propias pesadillas.
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