• MundoPoesía se ha renovado! Nuevo diseño y nuevas funciones. Ver cambios

Libertad

Isabel Miranda de Robles

Poeta que considera el portal su segunda casa
Libertad
LIBERTAD

LIBERTAD Pocas palabras ocupan tanto espacio en la vida de uno como la palabra libertad, queremos ser libres para ser, para elegir, para pensar, para ir, decir, hacer, lo que queramos; pero al mismo tiempo buscamos prisiones por todos lados que nos aseguren que somos queridos y aceptados por aquellos que nos circundan. La única prisión sin rejas que existe en el mundo es el amor, en cualquiera de sus variantes. Pero vale la pena ser preso de alguien que nos quiere o aprisionar a alguien que queremos, esas limitantes, esas fronteras son las que nos dicen que somos importantes para ellos. Aquel que nos suelta de su mano, ya no nos quiere. Aquel que nos deja volar sin fijarse sin al despejar o al aterrizar lo hicimos bien, no nos ama. ¿Para que queremos ser libres? ¿Para llegar a casa a la hora que sea, a cenar solos? ¿Para no dar explicaciones? Tampoco tendremos una bienvenida. Bonito es que haya alguien que nos espere en cualquier lugar; pero sobre todo en nuestro hogar. Poca gente es tan libre como la que no tiene a quien amar: ¿de que le sirve su libertad?
LIBERTAD es una orilla de la soledad. Dichoso aquel que a pesar de que dice lo que no se debe de decir sigue siendo amado y buscado por los demás. La mayoría preferimos decir las cosas lo mas finamente que podemos para no herir susceptibilidades, no por hipocresía, por educación, nomás. Porque también tenemos derecho a elegir no abrir la boca porque no cobran por hacerlo. Creo que a nadie le he escuchado nunca decir: “me encanta la compañía de Juan o Maria porque siempre hablan de cosas negativas o porque siempre me dicen mis defectos y eso me hace sentir bien.” La honestidad es sin duda una cualidad; pero debe ir aderezada con amor y con una real intención de hacer el bien.
Si nos obsesionamos con que los demás nos “tienen” que aceptar con todo el paquete de “nos” y “contras” de nuestra personalidad sin ofrecer nunca una concesión, puede que vayamos silenciosamente atentando contra nosotros mismos. Un día cualquiera nos vamos a dar cuenta que hace mucho, Pedro o Juana no nos llama. Que no tenemos con quien salir a comer, que nuestra llamadas se fueron al buzón de mensajes, que el comentario que un libro o una película nos despertó se nos quedo en la punta de la lengua, sin un receptor.
LIBERTAD, derecho innegable de todo ser humano, pero con medida. En la juventud, más que en otra etapa de la vida, es un verdadero placer, tiene cara de antojo, sabor a capricho, siempre y cuando haya quien se haga cargo de nosotros, porque deja poco tiempo el tener que trabajar para pagar todas las cuentas que implica el “vivir libres”.
LIBERTAD es, para mi, no decir lo que yo quiera, sino poder decir lo que siento a alguien que me quiera. Para poder ser libre para elegir no comprometo a nadie a acompañarme a hacer mis compras, pido opiniones y consejos solo cuando en verdad estoy dispuesta a renunciar a mis propios deseos. Pienso que soy libre para almacenar información positiva, lo mejor de los demás, que de toda situación se puede extraer felicidad. No siempre hago lo que quiero; pero quiero mucho lo que hago porque es la única manera que he encontrado de hacerlo bien. Después de todo, la única libertad que cuenta es la de ser feliz con lo poco que uno tenga.

ISABEL MIRANDA DE ROBLES

Marzo 15/09
isabelmrobles@gmail.com

 
Libertad
LIBERTAD

LIBERTAD Pocas palabras ocupan tanto espacio en la vida de uno como la palabra libertad, queremos ser libres para ser, para elegir, para pensar, para ir, decir, hacer, lo que queramos; pero al mismo tiempo buscamos prisiones por todos lados que nos aseguren que somos queridos y aceptados por aquellos que nos circundan. La única prisión sin rejas que existe en el mundo es el amor, en cualquiera de sus variantes. Pero vale la pena ser preso de alguien que nos quiere o aprisionar a alguien que queremos, esas limitantes, esas fronteras son las que nos dicen que somos importantes para ellos. Aquel que nos suelta de su mano, ya no nos quiere. Aquel que nos deja volar sin fijarse sin al despejar o al aterrizar lo hicimos bien, no nos ama. ¿Para que queremos ser libres? ¿Para llegar a casa a la hora que sea, a cenar solos? ¿Para no dar explicaciones? Tampoco tendremos una bienvenida. Bonito es que haya alguien que nos espere en cualquier lugar; pero sobre todo en nuestro hogar. Poca gente es tan libre como la que no tiene a quien amar: ¿de que le sirve su libertad?
LIBERTAD es una orilla de la soledad. Dichoso aquel que a pesar de que dice lo que no se debe de decir sigue siendo amado y buscado por los demás. La mayoría preferimos decir las cosas lo mas finamente que podemos para no herir susceptibilidades, no por hipocresía, por educación, nomás. Porque también tenemos derecho a elegir no abrir la boca porque no cobran por hacerlo. Creo que a nadie le he escuchado nunca decir: “me encanta la compañía de Juan o Maria porque siempre hablan de cosas negativas o porque siempre me dicen mis defectos y eso me hace sentir bien.” La honestidad es sin duda una cualidad; pero debe ir aderezada con amor y con una real intención de hacer el bien.
Si nos obsesionamos con que los demás nos “tienen” que aceptar con todo el paquete de “nos” y “contras” de nuestra personalidad sin ofrecer nunca una concesión, puede que vayamos silenciosamente atentando contra nosotros mismos. Un día cualquiera nos vamos a dar cuenta que hace mucho, Pedro o Juana no nos llama. Que no tenemos con quien salir a comer, que nuestra llamadas se fueron al buzón de mensajes, que el comentario que un libro o una película nos despertó se nos quedo en la punta de la lengua, sin un receptor.
LIBERTAD, derecho innegable de todo ser humano, pero con medida. En la juventud, más que en otra etapa de la vida, es un verdadero placer, tiene cara de antojo, sabor a capricho, siempre y cuando haya quien se haga cargo de nosotros, porque deja poco tiempo el tener que trabajar para pagar todas las cuentas que implica el “vivir libres”.
LIBERTAD es, para mi, no decir lo que yo quiera, sino poder decir lo que siento a alguien que me quiera. Para poder ser libre para elegir no comprometo a nadie a acompañarme a hacer mis compras, pido opiniones y consejos solo cuando en verdad estoy dispuesta a renunciar a mis propios deseos. Pienso que soy libre para almacenar información positiva, lo mejor de los demás, que de toda situación se puede extraer felicidad. No siempre hago lo que quiero; pero quiero mucho lo que hago porque es la única manera que he encontrado de hacerlo bien. Después de todo, la única libertad que cuenta es la de ser feliz con lo poco que uno tenga.

ISABEL MIRANDA DE ROBLES

Marzo 15/09
isabelmrobles@gmail.com


Totalmente de acuerdo...amiga
un abrazo,
Rosario
 
Si niña bella es verdad
es asi como se siente,
te repito lo que te eh dicho
en privado, eres una mujer
que vale y tus letars lo demuestran
estoy orgullosa de tu amistad
felicitaciones por sta bella prosa
te quiero amiga.
 
Colibrí;2201568 dijo:
Si niña bella es verdad
es asi como se siente,
te repito lo que te eh dicho
en privado, eres una mujer
que vale y tus letars lo demuestran
estoy orgullosa de tu amistad
felicitaciones por sta bella prosa
te quiero amiga.
Gracias a ti, Colibri, Perla, amiga bonita por acompanarme en esta dulce travesia por el mundo de la poesia y la prosa. Yo tambien te quiero mucho y me siento muy afortunada de tenerte como amiga.
 
Libertad
LIBERTAD

LIBERTAD Pocas palabras ocupan tanto espacio en la vida de uno como la palabra libertad, queremos ser libres para ser, para elegir, para pensar, para ir, decir, hacer, lo que queramos; pero al mismo tiempo buscamos prisiones por todos lados que nos aseguren que somos queridos y aceptados por aquellos que nos circundan. La única prisión sin rejas que existe en el mundo es el amor, en cualquiera de sus variantes. Pero vale la pena ser preso de alguien que nos quiere o aprisionar a alguien que queremos, esas limitantes, esas fronteras son las que nos dicen que somos importantes para ellos. Aquel que nos suelta de su mano, ya no nos quiere. Aquel que nos deja volar sin fijarse sin al despejar o al aterrizar lo hicimos bien, no nos ama. ¿Para que queremos ser libres? ¿Para llegar a casa a la hora que sea, a cenar solos? ¿Para no dar explicaciones? Tampoco tendremos una bienvenida. Bonito es que haya alguien que nos espere en cualquier lugar; pero sobre todo en nuestro hogar. Poca gente es tan libre como la que no tiene a quien amar: ¿de que le sirve su libertad?
LIBERTAD es una orilla de la soledad. Dichoso aquel que a pesar de que dice lo que no se debe de decir sigue siendo amado y buscado por los demás. La mayoría preferimos decir las cosas lo mas finamente que podemos para no herir susceptibilidades, no por hipocresía, por educación, nomás. Porque también tenemos derecho a elegir no abrir la boca porque no cobran por hacerlo. Creo que a nadie le he escuchado nunca decir: “me encanta la compañía de Juan o Maria porque siempre hablan de cosas negativas o porque siempre me dicen mis defectos y eso me hace sentir bien.” La honestidad es sin duda una cualidad; pero debe ir aderezada con amor y con una real intención de hacer el bien.
Si nos obsesionamos con que los demás nos “tienen” que aceptar con todo el paquete de “nos” y “contras” de nuestra personalidad sin ofrecer nunca una concesión, puede que vayamos silenciosamente atentando contra nosotros mismos. Un día cualquiera nos vamos a dar cuenta que hace mucho, Pedro o Juana no nos llama. Que no tenemos con quien salir a comer, que nuestra llamadas se fueron al buzón de mensajes, que el comentario que un libro o una película nos despertó se nos quedo en la punta de la lengua, sin un receptor.
LIBERTAD, derecho innegable de todo ser humano, pero con medida. En la juventud, más que en otra etapa de la vida, es un verdadero placer, tiene cara de antojo, sabor a capricho, siempre y cuando haya quien se haga cargo de nosotros, porque deja poco tiempo el tener que trabajar para pagar todas las cuentas que implica el “vivir libres”.
LIBERTAD es, para mi, no decir lo que yo quiera, sino poder decir lo que siento a alguien que me quiera. Para poder ser libre para elegir no comprometo a nadie a acompañarme a hacer mis compras, pido opiniones y consejos solo cuando en verdad estoy dispuesta a renunciar a mis propios deseos. Pienso que soy libre para almacenar información positiva, lo mejor de los demás, que de toda situación se puede extraer felicidad. No siempre hago lo que quiero; pero quiero mucho lo que hago porque es la única manera que he encontrado de hacerlo bien. Después de todo, la única libertad que cuenta es la de ser feliz con lo poco que uno tenga.

ISABEL MIRANDA DE ROBLES
Marzo 15/09
isabelmrobles@gmail.com



Isa, me gustò mucho tu escrito. La libertad y la felicidad, son tèrminos que van de la mano, como tù dices la libertad tiene sus fronteras y hay que aprender a ser felices, dentro del rango permitible de la libertad. Tampoco se debe buscar la aprobaciòn de los demàs, para hacer algo de lo que estamos convencidos, sòlo por quedar bien, al final no se queda bien con nadie. Quedar bien con uno mismo, es màs bien una de las condiciones de la libertad que te proporcionan felicidad. Gracias por traernos un tema tan importante para el buen vivirl. Besossssss, Pilar.
 
La libertad, que palabra más bonita, y cuán manipulada ha sido, estoy bastante de acuerdo en lo expuesto, pero la libertad es mucho más que todo eso, Juanas y Juanitos pueden salir de debajo de las piedras, opino que si alguien no te llama, otros lo harán, si alguien no te quiere, otros te querrán, ellos se lo pierden, precisamente la libertad nos da esa confianza en no tener dependencia de nadie, porque siendo "libres", nadie te es necesario, porque todos son tus amigos, o tus seres queridos, un abrazo, ya tienes otro amigo
 
Isa, me gustò mucho tu escrito. La libertad y la felicidad, son tèrminos que van de la mano, como tù dices la libertad tiene sus fronteras y hay que aprender a ser felices, dentro del rango permitible de la libertad. Tampoco se debe buscar la aprobaciòn de los demàs, para hacer algo de lo que estamos convencidos, sòlo por quedar bien, al final no se queda bien con nadie. Quedar bien con uno mismo, es màs bien una de las condiciones de la libertad que te proporcionan felicidad. Gracias por traernos un tema tan importante para el buen vivirl. Besossssss, Pilar.
Gracias, Pilar, por compartir tus propias reflexiones conmigo. Veo la libertad asi, porque de joven, para poder estudiar tuve que vivir fuera de mi casa, pense que iba a ser muy feliz porque ya no tenia quien me "mandara"; pero no fue asi, extranaba demasiado mi familia. Me sirvio porque aprendi a ser independiente al tiempo que aprendi a valorar "las rejas del amor".
Un honor ser leida y comentada por ti, siempre: ISABEL
 
La libertad, que palabra más bonita, y cuán manipulada ha sido, estoy bastante de acuerdo en lo expuesto, pero la libertad es mucho más que todo eso, Juanas y Juanitos pueden salir de debajo de las piedras, opino que si alguien no te llama, otros lo harán, si alguien no te quiere, otros te querrán, ellos se lo pierden, precisamente la libertad nos da esa confianza en no tener dependencia de nadie, porque siendo "libres", nadie te es necesario, porque todos son tus amigos, o tus seres queridos, un abrazo, ya tienes otro amigo
pOCAS COSAS ME SON MAS GRATAS EN LA VIDA QUE HACER NUEVOS AMIGOS A TRAVEZ DE MIS ESCRITOS. GRACIAS, AQUI TIENES MI MANO...

Y tienes razon: Juanas y Juanitos, aparecen de debajo de las piedras cuando eres autentico...
 
Ayuda Usuarios

You haven't joined any salas.

You haven't joined any salas.
Atrás
Arriba