Rolando Kindelan Nuñez
Poeta fiel al portal
Sal de mí, Rolando, sal...
por qué te empeñas en negarme,
por qué huyendo vives de mi vida.
Eres el único presidiario en el mundo,
que con admirable celo guarda
la llave de su celda.
Quiero que vengas solo,
por tu propio instinto...
no quiero que vengas sólo por que te llamo.
Quiero que me completes
que yo solo no soy mi propio yo.
No huyas más de nuestra vida...
destruye esa prisión tuya que no existe,
y vuelve a aconsejarme,
regresa a apretarme el pecho cuando me enamoro
por qué te empeñas en negarme,
por qué huyendo vives de mi vida.
Eres el único presidiario en el mundo,
que con admirable celo guarda
la llave de su celda.
Quiero que vengas solo,
por tu propio instinto...
no quiero que vengas sólo por que te llamo.
Quiero que me completes
que yo solo no soy mi propio yo.
No huyas más de nuestra vida...
destruye esa prisión tuya que no existe,
y vuelve a aconsejarme,
regresa a apretarme el pecho cuando me enamoro