IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Implorándole a dios,
que no calcine nuestras almas,
que sus recuerdos
también los teje el tiempo,
sendero de única verdad,
desde fuera del orbe,
desde las alturas más inconmensurables,
domina entre mareas de existencias,
domina las mentes únicas,
únicas por su tiempo,
de áureo conocimiento,
de agujas que cuentan en su corazón
los límites de lo eterno,
se ofusca la realidad,
y es aquel margen,
sábida imagen de etéreo firmamento,
lo que nos vuelve su presencia,
se enmarcan recuerdos,
como imágenes, sonidos,
sentires de palpable abstracción,
se recuerdan como estrellas,
aquellas luces en la tierra,
que han comido de los sueños,
se alzan hacia lo desconocido,
buscando una felicidad inexplorada,
de sendero recorrido,
vívido cantar,
se cae el cielo,
y lo volveremos a levantar.
que no calcine nuestras almas,
que sus recuerdos
también los teje el tiempo,
sendero de única verdad,
desde fuera del orbe,
desde las alturas más inconmensurables,
domina entre mareas de existencias,
domina las mentes únicas,
únicas por su tiempo,
de áureo conocimiento,
de agujas que cuentan en su corazón
los límites de lo eterno,
se ofusca la realidad,
y es aquel margen,
sábida imagen de etéreo firmamento,
lo que nos vuelve su presencia,
se enmarcan recuerdos,
como imágenes, sonidos,
sentires de palpable abstracción,
se recuerdan como estrellas,
aquellas luces en la tierra,
que han comido de los sueños,
se alzan hacia lo desconocido,
buscando una felicidad inexplorada,
de sendero recorrido,
vívido cantar,
se cae el cielo,
y lo volveremos a levantar.