Pantematico
Amargo el ron y mi antipática simpatía.
Les Chants, única edición francesa
de mil ochocientos sesenta y nueve
En portada Imprimiere Balitout
arrumbado en apostata rincón
de una antigua librería de viejo
negocié entonces con el vendedor:
Y ¿sobre lo que este libro contiene?
me preguntó el hombre con voz contrita
cansado por el título que alberga
recuento de ignoradas perversiones,
le comenté también en voz muy baja
que no podemos hablar sin conceptos.
¡Mis amados Chants de Maldoror!
seis cantos profanos y redundantes
que quieren arremeter arrullando
a la bestia salvaje que es el hombre
y a su Creador que no debió nunca
engendrar semejante y cruel basura.
¿Es real? suspicaz con mucha fe
mi esperanza ceñida a lo real
la caridad resumida en mis dedos
que acariciaron esas bellas hojas
como a la piel de mi ulterior amante.
JE PRIE le ciel que le lecteur
(Ruego al cielo que el lector)
comienza el canto profano
rogando al Dios que aborrece
que al inocente lector
con su morbo acrecentado
no pierda su lógica rigurosa
ni la tensión espiritual dañada.
¡Dios habita un burdel!
sublime imagen retorica
del hombre y su soledad pérfida
hombre del otro monte.
Y ¿Quién es el tal Maldoror del canto?
en mala aurora de horror, se traduce
un portador de luz, un Prometeo
que odia tanto al hombre como al creador,
por ser en parte, creador y hombre mismo.
Con otros nombres bien que lo conoces
no te equivoques, no es luciferismo
solo son cantos anti-espirituales
de infinitos sentidos en sí mismos.
El vendedor tomó el libro dócilmente
¿Todo eso que dices, está aquí escrito?
llévatelo, no lo quiero,
este vil libro nunca se ha vendido
ni siquiera en francés leo
y blasfemias tan horribles
jamás había escuchado.
Compré algunos libros más esperando
no se diera cuenta lo que dejó ir:
un l’ombilic del limbes de Artaud
un desencuadernado 'fleurs du mal',
una antología de Leopoldo:
"soy el negro, el oscuro, ardiendo esta mi nombre"
envueltos en burdo papel estraza
primorosamente atados con rafia
me fui de esa librería de viejo
con mi preciado envoltorio
recordando las palabras de Artaud:
No ha quedado demostrado
ni mucho menos
que el lenguaje de las palabras
sea el mejor posible.
de mil ochocientos sesenta y nueve
En portada Imprimiere Balitout
arrumbado en apostata rincón
de una antigua librería de viejo
negocié entonces con el vendedor:
Y ¿sobre lo que este libro contiene?
me preguntó el hombre con voz contrita
cansado por el título que alberga
recuento de ignoradas perversiones,
le comenté también en voz muy baja
que no podemos hablar sin conceptos.
¡Mis amados Chants de Maldoror!
seis cantos profanos y redundantes
que quieren arremeter arrullando
a la bestia salvaje que es el hombre
y a su Creador que no debió nunca
engendrar semejante y cruel basura.
¿Es real? suspicaz con mucha fe
mi esperanza ceñida a lo real
la caridad resumida en mis dedos
que acariciaron esas bellas hojas
como a la piel de mi ulterior amante.
JE PRIE le ciel que le lecteur
(Ruego al cielo que el lector)
comienza el canto profano
rogando al Dios que aborrece
que al inocente lector
con su morbo acrecentado
no pierda su lógica rigurosa
ni la tensión espiritual dañada.
¡Dios habita un burdel!
sublime imagen retorica
del hombre y su soledad pérfida
hombre del otro monte.
Y ¿Quién es el tal Maldoror del canto?
en mala aurora de horror, se traduce
un portador de luz, un Prometeo
que odia tanto al hombre como al creador,
por ser en parte, creador y hombre mismo.
Con otros nombres bien que lo conoces
no te equivoques, no es luciferismo
solo son cantos anti-espirituales
de infinitos sentidos en sí mismos.
El vendedor tomó el libro dócilmente
¿Todo eso que dices, está aquí escrito?
llévatelo, no lo quiero,
este vil libro nunca se ha vendido
ni siquiera en francés leo
y blasfemias tan horribles
jamás había escuchado.
Compré algunos libros más esperando
no se diera cuenta lo que dejó ir:
un l’ombilic del limbes de Artaud
un desencuadernado 'fleurs du mal',
una antología de Leopoldo:
"soy el negro, el oscuro, ardiendo esta mi nombre"
envueltos en burdo papel estraza
primorosamente atados con rafia
me fui de esa librería de viejo
con mi preciado envoltorio
recordando las palabras de Artaud:
No ha quedado demostrado
ni mucho menos
que el lenguaje de las palabras
sea el mejor posible.