danie
solo un pensamiento...
Lejos me marcho de aquí,
no quiero más ver ni sentir;
tan punzante es la vida,
las resonancias de ese triste eco
que retumban como bombas
que estallan en el olvido.
Lejos me marcho de aquí,
me voy para no volver,
no voltear los ojos para atrás
y ver el lacónico rostro del destino
Y es que me confieso y digo
que me gusta soñar despierto,
me gusta ver el reflejo
del poniente sobre los restos
de un bullicio al cual llamamos vida.
Esos ecos que surcan a los hombres y sus historias
por el revés de los tiempos.
Lejos me marcho de aquí,
ya no quiero volver al hueco humano,
a las runas escritas con lamentos,
a las mazmorras de piel y huesos,
a las cárceles que oprimen mi pecho.
Lejos me voy del gélido respiro
de la mente y su ciencia,
de las preocupaciones efímeras
amarradas al vacío del engaño,
del juego de ser Santo o Diablo
Lejos quiero partir de esa soledad
que se cree fiel compañera de la humanidad,
moviéndose entre las sombras
y los muros de un mundo solitario.
De un portazo cierro mi designio,
me marcho para no volver
a las gritos de una vida
al amparo de un yermo
que asola nuestro raciocinio
con los cortes sangrantes de una herida y su elegía.
Me voy de aquí,
no quiero más oír ese bullicio mortífero
de mi voz muriendo todos los días.
Me voy, quiero ir al cielo
pero me olvidé que no puedo volar,Me voy, quiero ir al cielo
que no tengo alas para emprender el camino,
y es ahora que me doy cuenta
que es imposible escarpar
de la tierra y del daño que hicimos,
solo me queda afrontar esta adversidad
y buscar un motivo para seguir vivo
entre tanto dolor, entre tantos fríos ecos de un respiro.