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Leche agria

ItxasHaize Ureña

Poeta recién llegado
Ven y despiértame pues duermo,
mírame en los ojos, franquea mi ignorancia.
Cúbreme con telas finas de saber,
déjame reposar en almohadas blandas sabias.
Dame, de tu pecho, leche agria que rompa
la dulzura de mi inocencia,
que raje la curva constante del destino,
que agote calamidades inconscientes,
que me libere de todo,
me ate a nada.

Ven y despiértame que duermo...
Sonidos agudos en el silencio de la noche.
Rasgar del bolígrafo en el papel.
Palabras que bostezan de gusto, de alegría.
...despiértame pues duermo.

Escucha el arrastrar de las cadenas ignorantes,
como chillidos metálicos arañan el suelo,
húmedos cueros aguas saladas evaporan de sus frentes,
ya ves, cadenas ignorantes.
Pero tú eres liviano, eres existente.
Chillidos de aceros contra el suelo.
Te libera de todo leche agria.

Y de nuevo recuerdo.
Me pregunto que pasó, porqué a mí,
cómo llegué hasta aquí, quién yo fui.
¿Y este sentimiento caliente que me hace despegar
volátil y vertiginoso, acelerado, a través
de pensamientos que se suceden
como días a noches?
¿Por qué yo?, ¿por qué a mi?
Busco un significado al desdoble,
pero es difícil excavar
en las cenizas, los restos, lo mortal.

Ven y despiértame que duermo.
Leche agria libertadora de todo.
Palabras que bostezan de gusto,
de alegría. Yo percibo
chillidos metálicos encadenados al suelo.
Mi cuerpo húmedo agua salada evapora de mi frente.
Paso despacioso entre negros blancos
que aclaran mi camino.
Camino de pino, sabor a vino.
Y como vino terminó.
¡Adiós, vete, y duérmeme, pues despierto!
 
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