RosaeBlack
Poeta asiduo al portal
Sentado frente al piano,
envuelto en la oscuridad
de un viejo bar tallado en piedra.
Descansa sobre las teclas,
su Alma cobijada en pena.
¡Lóbrego llanto!,
soledad incomprendida,
es la armonía del teclado.
Entre las blancas y negras,
iba dejando trozos de vida.
Aquella noche,
Mala noche ?
Buena noche?
Todas las criaturas reían.
Pero, el hombre sentado al piano,
sólo su llanto seco vertía
entre los acordes del vetusto piano.
Pasaron las horas
en raudo y mortal vuelo,
el bar quedo solo,
con el hombre del piano.
Él seguía tocando,
para no sentirse
ineluctablemente solo.
Una gélida ventisca
entro por la ventana,
sembrando frío en sus entrañas.
Soplo con más fuerza el viento,
Abriendo a la par la puertas
Dejando pasar los recuerdos.
Viejo lobo de mar,
presa del delirio y del dolor.
Siguió sentado al piano,
tratando de olvidar que alguna vez amo.
Una lagrima por fin
cayo sobre el crucifijo de su pecho
símbolo de un hombre que por Amor
hasta su vida dio.
El olvido a su dios,
sentado al piano,
olvido el viento que movía sus cabellos,
olvido el trago oscuro que ardía en su boca,
olvido sus sueños tirados debajo de la mesa.
El hombre sigue aun sentado al piano,
sobre los despojos de su vida,
tiene mas de 100 años,
y solo toca el piano.
envuelto en la oscuridad
de un viejo bar tallado en piedra.
Descansa sobre las teclas,
su Alma cobijada en pena.
¡Lóbrego llanto!,
soledad incomprendida,
es la armonía del teclado.
Entre las blancas y negras,
iba dejando trozos de vida.
Aquella noche,
Mala noche ?
Buena noche?
Todas las criaturas reían.
Pero, el hombre sentado al piano,
sólo su llanto seco vertía
entre los acordes del vetusto piano.
Pasaron las horas
en raudo y mortal vuelo,
el bar quedo solo,
con el hombre del piano.
Él seguía tocando,
para no sentirse
ineluctablemente solo.
Una gélida ventisca
entro por la ventana,
sembrando frío en sus entrañas.
Soplo con más fuerza el viento,
Abriendo a la par la puertas
Dejando pasar los recuerdos.
Viejo lobo de mar,
presa del delirio y del dolor.
Siguió sentado al piano,
tratando de olvidar que alguna vez amo.
Una lagrima por fin
cayo sobre el crucifijo de su pecho
símbolo de un hombre que por Amor
hasta su vida dio.
El olvido a su dios,
sentado al piano,
olvido el viento que movía sus cabellos,
olvido el trago oscuro que ardía en su boca,
olvido sus sueños tirados debajo de la mesa.
El hombre sigue aun sentado al piano,
sobre los despojos de su vida,
tiene mas de 100 años,
y solo toca el piano.