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Latidos

Morgan H.Yabar

Poeta que considera el portal su segunda casa


Te develas, pura
anudándole
acordes,
a las venas.



La mirada vencida,

en su Clepsidra enardecida.

Pide presa

se confabula con las esquinas

donde abren los ojos

sueños y despojos…

Bestias debatiendo la humedad

y la sangre, siempre tan apunto…

después del después,

con un mordisco emulando

la muerte en un gemido infinito;

abres las piernas y tus acordes como violines

me devoran…

La impronta con su filos,

orgasmos como casquillos…

después del después

aun escucho mis latidos

y sé que ellos me devoraran también.
 

Te develas, pura
anudándole
acordes,
a las venas.



La mirada vencida,
en su Clepsidra enardecida.

Pide presa
se confabula con las esquinas
donde abren los ojos
sueños y despojos…

Bestias debatiendo la humedad
y la sangre, siempre tan apunto…
después del después,
con un mordisco emulando
la muerte en un gemido infinito;
abres las piernas y tus acordes como violines
me devoran…

La impronta con su filos,
orgasmos como casquillos…
después del después
aun escucho mis latidos
y sé que ellos me devoraran también.

Apreciado Poeta y AmigoH @Nudo :

Te cuento lo que ví... un escrito, dos poemas... uno me da vida, fluye en rojo, el otro, el más grande, me la quita. ¿Acaso esa Clepsidra enardecida será mi llanto contenido en las pupilas, incumplidos los sueños, son hoy, solo despojos? Siempre habrá un poco de silente grito profundo y de muerte en lo que nos vacía, devoradora herida, que aún con vida va tirando de mi hacia el abismo. Son fascinantes las ciencias ocultas, lo gótico y los misterios. Muchas Gracias por compartir tu arte, siempre remueve o conmueve. Recibe mi saludo afectuoso y mis mejores deseos sinfín
 

Te develas, pura
anudándole
acordes,
a las venas.



La mirada vencida,

en su Clepsidra enardecida.

Pide presa

se confabula con las esquinas

donde abren los ojos

sueños y despojos…

Bestias debatiendo la humedad

y la sangre, siempre tan apunto…

después del después,

con un mordisco emulando

la muerte en un gemido infinito;

abres las piernas y tus acordes como violines

me devoran…

La impronta con su filos,

orgasmos como casquillos…

después del después

aun escucho mis latidos

y sé que ellos me devoraran también.
Excelente trabajo
 
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