Chrix
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuando explotará la bomba
ya me olvidé el conteo,
de tanto fingir saber del tiempo
me quedé ahogado en el recuerdo,
una grilla de números sin fecha,
odioso calendario de invierno
de tanto mirar mi rostro en los charcos
me acostumbre a no saber del mar…
(si es que de verdad existe),
pero prefiero saber de barcos naufragados
en el desierto.
Veo en todos los reflejos pájaros volando,
presos en el interior de los vidrios
y los buzones, abiertas sus puertas, jaulas
de sobres con respuesta, escritas en el interior
de una botella…
Corto con precisión la yugular del subte,
la gente presiente el filo de mis ojos,
como una catástrofe a punto de suceder,
miran como periódico fresco,
el crujir de mi sonrisa sarcástica
mientras acomodan sus arrugas de miedo,
destilan perfume de adrenalina, justo antes
de sacar de mi bolsillo un afilado metal.
Las voces me dicen que limpie la tierra
de mis tétricas uñas, yo prefiero tenerlas
para sembrar un rasguño a un ciudadano pulcro.
No sé de cuantas piezas es este rompecabezas,
pero la última parte lo uniré
con la sonrisa de una grieta abierta y un pasaje al edén.
ya me olvidé el conteo,
de tanto fingir saber del tiempo
me quedé ahogado en el recuerdo,
una grilla de números sin fecha,
odioso calendario de invierno
de tanto mirar mi rostro en los charcos
me acostumbre a no saber del mar…
(si es que de verdad existe),
pero prefiero saber de barcos naufragados
en el desierto.
Veo en todos los reflejos pájaros volando,
presos en el interior de los vidrios
y los buzones, abiertas sus puertas, jaulas
de sobres con respuesta, escritas en el interior
de una botella…
Corto con precisión la yugular del subte,
la gente presiente el filo de mis ojos,
como una catástrofe a punto de suceder,
miran como periódico fresco,
el crujir de mi sonrisa sarcástica
mientras acomodan sus arrugas de miedo,
destilan perfume de adrenalina, justo antes
de sacar de mi bolsillo un afilado metal.
Las voces me dicen que limpie la tierra
de mis tétricas uñas, yo prefiero tenerlas
para sembrar un rasguño a un ciudadano pulcro.
No sé de cuantas piezas es este rompecabezas,
pero la última parte lo uniré
con la sonrisa de una grieta abierta y un pasaje al edén.
Última edición: