• MundoPoesía se ha renovado! Nuevo diseño y nuevas funciones. Ver cambios

Las últimas palabras del profeta (para la foto de su burro)

prisionero inocente

Poeta que considera el portal su segunda casa
Aquí no quedan más que soles de agua
en esos huecos que un día tuvieron párpados.
Es la última vez que te escribo
sin saber si aprendiste leer en la arena.
Es tu sonrisa de crucifijo,
la que apartaba los demonios de mi mente.
Porque solo tú puedes conmigo, burro,
solo tú haces que las piedras de ese alma de río
sean crisálidas y nenúfares.
Te cuento que el alba cayó de rodillas
bajo el peso de las tragedias cotidianas.
Que en los atrios del abismo laten telarañas
y pulsan su sangre de luz por las venas
de esa soledad que me abriga.
Que las entrevistas con los ángeles
ya no suceden a diario.
Que mis manos son pequeños ataúdes
donde yacen cadáveres de trigo.
Si has de volver, olvida el camino
(si devoraste al alcalde de la ciudad de nieve
dime a que sabe la carne de la ausencia)
Hay un recuerdo que se nos adelanta
para pactar con las fichas del éter
y un aumento de ceniza en cada grito de águila.
Te cuento que entre la niebla de esta mañana
vi a la muerte desnuda y pude tocar sus senos.
Y supe
que su sangre virgen todavía mancha el pene de los siglos.
 
Última edición:
Wow! me suena a anunciación a notas de epitafio...
tiene fuerza, esa que bulle en las venas llenas de ardor ante la ausencia.

un genial escrito.

abrazos
 
Aquí no quedan más que soles de agua
en esos huecos que un día tuvieron párpados.
Es la última vez que te escribo
sin saber si aprendiste a leer en la arena.
Es tu sonrisa de crucifijo,
la que apartaba los demonios de mi mente.
Porque solo tú puedes conmigo, burro,
solo tú haces que las piedras de ese alma de río
sean crisálidas y nenúfares.
Te cuento que el alba cayó de rodillas
bajo el peso de las tragedias cotidianas.
Que en los atrios del abismo laten telarañas
y pulsan su sangre de luz por las venas
de esa soledad que me abriga.
Que las entrevistas con los ángeles
ya no suceden a diario.
Que mis manos son pequeños ataúdes
donde yacen cadáveres de trigo.
Si has de volver, olvida el camino
(si devoraste al alcalde de la ciudad de nieve
dime a que sabe la carne de la ausencia)
Hay un recuerdo que se nos adelanta
para pactar con las fichas del éter
y un aumento de ceniza en cada grito de águila.
Te cuento que entre la niebla de esta mañana
vi a la muerte desnuda y pude tocar sus senos.
Y supe
que su sangre virgen todavía mancha el pene de los siglos.



Guauuuuuu prisi, con esa fuerza que solo tú sabes derramar, ídolo, grandioso poeta, te quiero mucho, abrazos desde mi mar un poco más calmo que ayer.
 
Extraño mensaje, discierno buenos versos e inquietudes varias, impactan esos ataúdes en las manos. O ese alba que cae de rodillas. Aunque me pierdo en el maremágnum surrealista en esta ocasión.
Las cuencas vacías de párpados del inicio son parte de la ceguera necesaria para captar los haces ultravioletas de poemas así. Necesito desvestirme de los ojos para ser preciso y entenderlo mejor. Un abrazo, Marius
 
Uffff y yo que tego un burro que marca las horas y no es literal es mi vecino jajaja... Hermoso querido amigo ese baile dulce con la muerte me cautiva, así como me cautivan tus versos, disfruto leerte, gracias por tu entrega, estrellitas de mis mares y bendiciones.
 
Última edición:
¡Fuerte, fuerte, casi brutal! Pero nada más se puede hacer cuando los dardos dan en la diana.
¡Resignación!
Se pierde o se gana...
Pero el poeta como puerta sin grasa se resiente al girar sobre si mismo en la soledad de tan repudiada ausencia.
Duele el frío y se congela el aliento, más no hay flor que se resista a un cálido beso.
¡Quizás en primavera!
Mis mejores deseos Marius y estrellas.
Vidal
 
Fuertes esas palabras del profeta, por las que fluye desesperación y dolor. Impactante y muy hermoso en toda su crudeza. Imágenes geniales, como todas las tuyas. Mis felicitaciones y estrellas, querido amigo. Abrazos.
 
impactante Mrius, en su fuerza congela el alma el abismo del dolor vestido de soledad, de ausencia. Alargar la mano y rozar sus senos de ardiente nieve; a veces anhelados otras casi poseídos. Siempre el negro acompaña al cielo de las águilas, por eso los ángeles son ciegos.
Siempre es un inmenso placer recrearme en tus poemas, bien lo sabes. Es tu mar, del que me encanta sacar mis interpretaciones.
Que pases un estupendo fin de semana, admirado amigo.
 
Aquí no quedan más que soles de agua
en esos huecos que un día tuvieron párpados.
Es la última vez que te escribo
sin saber si aprendiste leer en la arena.
Es tu sonrisa de crucifijo,
la que apartaba los demonios de mi mente.
Porque solo tú puedes conmigo, burro,
solo tú haces que las piedras de ese alma de río
sean crisálidas y nenúfares.
Te cuento que el alba cayó de rodillas
bajo el peso de las tragedias cotidianas.
Que en los atrios del abismo laten telarañas
y pulsan su sangre de luz por las venas
de esa soledad que me abriga.
Que las entrevistas con los ángeles
ya no suceden a diario.
Que mis manos son pequeños ataúdes
donde yacen cadáveres de trigo.
Si has de volver, olvida el camino
(si devoraste al alcalde de la ciudad de nieve
dime a que sabe la carne de la ausencia)
Hay un recuerdo que se nos adelanta
para pactar con las fichas del éter
y un aumento de ceniza en cada grito de águila.
Te cuento que entre la niebla de esta mañana
vi a la muerte desnuda y pude tocar sus senos.
Y supe
que su sangre virgen todavía mancha el pene de los siglos.

Inquietud, conocimiento de excesos que como brotes se nos pierden entre
las estaciones de la vida, ceguera de medidas que nos hacer vivir comprimidos.
felicidades. luzyabsenta
 
Atrás
Arriba