Las preocupaciones que se presentan de lunes a viernes se aplazan el sábado y domingo como si existiera una venia o una dispensa que los atenuara por cuarenta y ocho horas.
Magia que debiéramos vivir cotidianamente para que en un reflejo consciente separáramos lo importante de lo urgente.
Ayer leí dos vertientes del pensamiento: uno surrealista y otro triunfalista... cada uno aportó un sabor diferente al sentir del momento.
Después leí tratados de sentimiento: uno enamorado y otro destrozado... cada uno en interpretaciones de las sutilezas aportadas por terceras personas a su sentir y vivir.
Llego a la conclusión que el universo, en su indescriptible grandeza, hace bromas que calan la entereza del ser humano.
Cada uno, protagonista de su propia vida. Cada cual, con sus temores u osadías. Pero cada uno pleno de la virtud del albedrío.
En lo que para uno el tropiezo amoroso es un descarrilamiento total y fatalista, para otro es un comienzo, una prueba necesaria en su corta estadía.
Entonces... las preocupaciones son un trabajo desgastante que se deja sentir en monótonas repeticiones que llevan ineludiblemente a un resultado: debemos asumir la responsabilidad de nuestras acciones.
Magia que debiéramos vivir cotidianamente para que en un reflejo consciente separáramos lo importante de lo urgente.
Ayer leí dos vertientes del pensamiento: uno surrealista y otro triunfalista... cada uno aportó un sabor diferente al sentir del momento.
Después leí tratados de sentimiento: uno enamorado y otro destrozado... cada uno en interpretaciones de las sutilezas aportadas por terceras personas a su sentir y vivir.
Llego a la conclusión que el universo, en su indescriptible grandeza, hace bromas que calan la entereza del ser humano.
Cada uno, protagonista de su propia vida. Cada cual, con sus temores u osadías. Pero cada uno pleno de la virtud del albedrío.
En lo que para uno el tropiezo amoroso es un descarrilamiento total y fatalista, para otro es un comienzo, una prueba necesaria en su corta estadía.
Entonces... las preocupaciones son un trabajo desgastante que se deja sentir en monótonas repeticiones que llevan ineludiblemente a un resultado: debemos asumir la responsabilidad de nuestras acciones.
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